Juan Radrigán (1937-2016)

Juan Radrigan

El domingo pasado hubo un instante en que estuvo lloviendo con sol. Veía por la ventana como las gotas trazaban líneas de luz para chocar contra un techo donde se evaporaban inmediatamente. Agua venía, agua se iba. Más tarde se nubló por completo y dejó de llover. Los días nublados son confusos porque parecen detenidos en el tiempo. Después, revisando Internet, me entero de la muerte de Juan Radrigán. Son perspicaces las nubes, afuera campeaba el silencio.

El par de veces que me atreví a escribir sobre obras montadas con textos de Radrigán se me triplicaba esa sensación constante de “¿Con qué patudez estoy escribiendo esto?”. Porque de verdad me siento pequeño ante sus frases, que impresionan por su nobleza y su profundidad, pero a la vez son modestas y certeras. Como la cordillera, enorme y sencilla, que te envía un aluvión de reflexiones por desear alcanzarle la cima, pero que después del derrumbe te revelará la ruta para recorrerla.

En este par de días cada uno ha citado sus frases preferidas como consuelo personal. Curiosamente me quedo con una atómica hebra de palabras que ha tejido en varios textos: “duro de norte, verde de sur”. Aquí se condensan en un contraste preciso la potencialidad y la persistencia, la abundancia y el aislamiento, la esperanza y el escepticismo. Un territorio y sus habitantes definidos por su ineludible contradicción geográfica, una condición que conformaría su paradoja existencial durante sus vidas y muertes.

Este año se acabó culturalmente el siglo XX y vaya uno a saber que vendrá desde ahora. Otro árbol más del bosque ya no está y su ausencia se redobla porque aún nos ofrecía sus frutos nuevos. Quedó otro claro más donde nos miramos con la misma estupefacción de sus personajes. Habría que juntar sus obras completas en un sólo tomo tan grande como una placa tectónica, para recordarnos frecuentemente estas dos certezas cíclicas: Un día estamos sobre la tierra, otro día la tierra estará sobre nosotros.

Oleanna

Obra: Oleanna
Género: Drama privado estremecedor

“For I must confess only to the smallest of crimes.
A sense of guilt.”
Alejandro Jodorowsky

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Oleanna me asustó. Lo que es muy particular por lo difícil que es inducir miedo en el teatro, ya que es una emoción que requiere obligatoriamente de una situación de riesgo. Como la amenaza física no funciona en escena, porque la acción no se puede escapar de la ficción sin volverse una infracción, el peligro debe manifestarse de otra forma. Una vez describí que percibía temor en el teatro cuando la obra lograba perturbarme moralmente, lo que me sucede ante un dilema del cual comprendo ambas ideas en disputa, pero a la vez se contraponen a mis valores personales. Es esa incertidumbre sobre mis propias ideas lo que consigue atemorizarme, mucho más que oír gritos o ver sangre falsa en escena.

Concordar con alguno de los dos personajes de Oleanna es un acto sumamente capcioso. La primera impresión al ver a un profesor burgués, de carrera ascendente, enfrentado a una alumna que depende de su aprobación académica para mantener su única opción de continuar sus estudios, resulta dicotómica y activa automáticamente un conjunto de prejuicios individuales sobre el género, la clase social y el nivel educacional. Lo inteligente de este texto de David Mamet es que toma estas preconcepciones y las subvierte constantemente dentro de los márgenes de lo considerado como “políticamente correcto”. Aquí se demuestra de forma fáctica como las buenas intenciones pueden pavimentar un declive.

Esta ansiedad es doblemente eficaz porque se presenta de una manera profundamente verosímil. Así, al exponer las grietas de la convivencia social establecida, provoca un cuestionamiento más certero sobre las normas aplicadas en la vida real. La acusación de acoso sexista que la alumna denuncia en contra del profesor, no sólo impacta por la credibilidad infalible que erige sólo mediante sus declaraciones, sino porque además descubre la duda de cuantas actitudes asimiladas como normales resultan inaceptables. Este desvelamiento de lo irracional en un contexto familiar y reconocible es lo que potencia la inquietud interna.

El montaje coordina todos sus elementos en esta ominosidad ondulante. Ya a primera vista resalta la disposición bifrontal del público, que duplica las perspectivas de los hechos. La iluminación, que empieza blanca, cenital, difusa e imparcial, hacia el clímax cae a un ocaso lateral que acentúan las sombras sentimentales de los personajes. La música tensa furtivamente el ambiente con un ligero tono agudo envainado entre capas de sonidos graves. En esta atmósfera afilada, las inseguridades intrínsecas de Carolina (Catalina Martin) y Juan (Marcial Tagle) se concentran en un consistente duelo de conciencias sin concesiones, donde las palabras se devuelven en detrimento y el silencio no otorga derechos. Oleanna es como estar parado sobre un lago congelado. Es hermoso y escalofriante a la vez porque cualquier veredicto puede hacer que el hielo ético se quiebra y te sumerja en una marea moral.

 

Funciones: Miércoles a sábado, 20:00 horas. Del 28 de julio al 10 de septiembre en Teatro Universidad Católica (Jorge Washington 26, Ñuñoa).

Ficha artística:
Dramaturgia: David Mamet
Dirección: Rodrigo Bazaes Nieto
Elenco: Catalina Martin y Marcial Tagle
Traducción: Daniel Villalobos
Asistente de dirección: Catalina Cruzatt
Diseño escenografía e iluminación: Rodrigo Bazaes
Diseño de vestuario: Estefanía Larraín
Diseño sonoro: Marcello Martínez
Asistencia y desarrollo de diseño: Carlos Mangas
Realización de escenografía y vestuario: Teatro UC
Fotografía: Rod Pinto
Asistencia de producción: Jorge Pereira
Producción: The Cow Company – Rodrigo Bazaes – Teatro UC

Destinados

Obra: Destinados
Género: Drama promisorio colectivo

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Según la RAE, la definición de “transición” es “acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”. Si se conjetura más sobre este concepto, se puede deducir que ese cambio es impulsado por una necesidad de acceder a otro estado cuyas condiciones sean idealmente mejores que las del estado primario. También que la transición precisa de una duración determinada para que se pueda considerar válidamente como un traspaso y que no quede en un estancamiento de intenciones. Las expectativas frustradas de los tres personajes de Destinados me remitieron a esa noción colectiva de una transición histórica que varó su promesa política en una dejadez demagógica, lo que a su vez sigue acrecentando las manifestaciones sociales.

La obra se compone de monólogos breves y sucesivos sobre tres situaciones de anhelos erosionados: Una boxeadora (Francisca Olivares) que batalla no sólo contra una adversaria más fuerte sino que también contra las obstrucciones sociales que debe enfrentar por noquear una imagen de feminidad; una muchacha de clase baja (Macarena Fuentes) que se siente atraída a la fantasía brillante de una vida lujosa como única vía de escape a la miseria y muerte circundante, y un humorista (Samuel González) al que su oportunidad en el haz de la fama ya se apagó y no ha logrado volver a encender. Al cierre las tres historias se aglomeran en un coro de esperanzas vencidas, a las que ya se les pasó su período de vida útil.

Físicamente, los tres personajes están totalmente separados por barreras de armazones descubiertos, como si fueran los bastidores de los sueños que desean construir pero, a la vez, estas ilusiones incompletas terminar por enjaularlos cuando la derrota los derriba con el desengaño. Por otra parte, cada segmento tiene una iluminación identitaria e interrogante: laterales y contraluces modelan el torneado cuerpo de la boxeadora mientras ocultan su rostro de mujer; una solitaria ampolleta colgante es el punto focal acompañante de la adolescente pobre, la que rodea como una polilla empecinada por el fulgor; un frontal frío acorrala y juzga al humorista cuando tiene que confesar el fracaso de sus rutinas frente al micrófono.

Hay dos detalles particulares y un tanto reveladores en la relación de este este trío de personajes. Lo primero es que las preconcepciones sobre la potencia física y mental según una identificación de género están subvertidas. Los dos personajes femeninos podrían ganarle fácilmente en una pelea al humorista, quien ha preferido defenderse en la vida mediante el juego de palabras. Lo segundo es que todos comparten una obstinación individual tal por sus objetivos, al punto de que se enceguecen de identificar las trampas inherentes que conlleva cada espejismo propio.

La educación enfocada enteramente en el cumplimiento de resultados ha terminado privando la capacidad de reacción y asimilación ante la decepción. En una sociedad libre cada individuo puede hacer lo que desee dentro de las normas de la legalidad, pero si esa legalidad no logra asegurar las condiciones para cumplir esos proyectos, ¿se puede considerar como verídica y satisfactoria esa libertad? El contenedor está quedando estrecho y el exterior se está agitando.

 

Funciones: Viernes y sábado, 21:00 horas. Domingo 19:30 horas. Del 31 de julio al 21 de agosto en Taller Siglo XX Yolanda Hurtado (Ernesto Pinto Lagarrigue 191, Metro Baquedano, Recoleta).

Ficha artística:
Director: David Hernández
Autor: Basado en Las desesperadas fantasías de una solitaria soñadora, de Enzo Ferrari; La revolución risa, de Maximiano Contreras y Futuro esplendor, de David Hernández.
Compañía: Nación Resiliente
Elenco: Francisca Olivares, Macarena Fuentes y Samuel González.
Dramaturgista: David Hernández.
Iluminación: Iván Troncoso
Música: Alejandro Miranda, Sharon Cantillana y Luis Zuñiga.
Audiovisual: Samuel González.
Vestuario: Pamela Jiménez.
Diseño escenográfico: David Hernández.
Realización escenográfica: Jimmy Muñoz.
Fotografía: Wanda Acosta y Francisca Olivares.
Coreografía: Pepa Correa

Youtube, una historia de la humanidad

Obra: Youtube, una historia de la humanidad
Género: Comedia futurista memética

Stahr auf dem Fernsehschirm
Auf Heute noch nichts zu tun
Ludwig Feuerbach

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Hace unas semanas atrás salió en los diarios la noticia del descubrimiento de vestigios incaicos bajo el centro de la ciudad de Santiago, lo que modificaría los relatos de los libros de historia al comprobarse la existencia de un centro poblado antes de la llegada de los españoles. Un detalle que me llamó la atención en uno de los artículos es como los arqueólogos deducían las características de esos habitantes a partir de los restos óseos de alimentos que consumían. Hasta el objetivo más minúsculo sirve como enlace de acceso para interpretar a una cultura ajena (foránea y/o pretérita), lo que lleva a preguntarse cómo nos verían retroactivamente las sociedad posteriores.

Youtube, una historia de la humanidad propone una visión de un futuro donde la especie humana ha sido reemplazada por un grupo de entes androides alexitímicos de aspecto andrógino y uniformado que conforman una comunidad que intenta comprender, en un acto de antropología retrofuturista, a la desaparecida sociedad humana mediante la recreación de videos de Youtube, en especial para entender una capacidad emocional de la cual ellos carecen. O sea, buscan en los rastrojos de la cultura de masas del pasado para entenderse mejor como seres, que es en esencia lo mismo que se está haciendo justo este año con los aniversarios de los 400 años desde la muerte de Cervantes y Shakespeare, si se asumen a ambos como escritores pop dentro de su propia época.

A pesar de la persistente actividad de representación mimética, para esta colectividad los frutos de su investigación recién surgen cuando se suma un ente forastero (denominado impersonalmente como “N° 2), quien es el único que pone en duda la observación meramente analítica de los videos porque él es el único que consigue una reacción de plena identificación mental y física con las personas que ve en los videos, que lo lleva a la individualización. Esta separación personal lo convierte tanto en un vidente, por su capacidad de traspasar la reflexión imitativa, pero también en un riesgo, porque activa la diseminación memética dentro de los demás integrantes, lo que llega a amenazar el status quo para la autoridad oculta en esta agrupación.

Considerando sus equipos artísticos en común y su cercanía temporal de creación, es interesante ver las relaciones entre Youtube, una historia de la humanidad en conjunto con otras obras recientes como La respuesta y Donde viven los bárbaros. Estas tres obras exponen distintas aristas sobre la comunicación dentro del comportamiento humano, en particular con dos puntos en común: Uno es la interacción suspicaz de una sociedad con un elemento extranjero (como los documentalistas capitalinos en La respuesta y los bárbaros invisibles en Donde viven los bárbaros), cuyo temor a la modificación de sus establecidos modos de vida los lleva a tomar decisiones absurdas e incluso radicales.

El otro punto es cómo esa misma sociedad es afectada por los medios de representación de ficción. En La respuesta, la conmoción global producida por el documental falsificado obliga a sus intérpretes a convertirlo en una “realidad”; en Donde viven los bárbaros es una apática terapia de roles lo que desvela la crueldad inconsciente de cada personaje; en Youtube, una historia de la humanidad esos videos son los últimos vestigios vigentes que permiten revisar el pasado, tanto como formato de expresión y como tecnología disponible. Lo que lleva a preguntarme: ¿Qué hubiera inferido este clan del futuro como vida familiar a partir de “Friday” de Rebecca Black?

Otro detalle llamativo es que si se ordenan las escenas de estas tres obras en orden cronológico según su respectivo contexto temporal, se distingue una pérdida de reconocimiento empático en la interacción entre individuos. Desde el prólogo con los atenienses antiguos en Donde viven los bárbaros, hasta esta posible sociedad venidera de androides, se despliega un conducta acumulativa de movimientos mecanizados y oralidad ofuscada como si la consciencia y el cuerpo ya corrieran por carriles contrapuestos. Es el contraste disonante entre la conducta y el contexto lo que estimula la risa, pero así como nos reímos del porvenir, éste también replica con una carcajada que no oiremos.

Funciones: Viernes y sábado, 21:00 horas. Domingo 20:00 horas. Del 8 de julio al 7 de agosto en Teatro del Puente (Parque Forestal s/n, Metro Baquedano, Santiago Centro). Funciones de extensión el 10 de agosto en Espacio Matta (Av. Sta. Rosa 9014, La Granja, Metro La Granja), 12:00 horas y el 12 de agosto en Quilicura, 16:00 horas.

Ficha artística:
Compañía: Colectivo Grupo 11
Dramaturgia: Gabriel Castillo
Dirección: Daniela Castillo
Asistente de Dirección: Paulina Giglio
Elenco: Gabriela Arroyo, Gabriel Cañas, Jacinta Langlois, Etienne Jean-Marc, Franco Toledo
Asistente de Dirección: Paulina Giglio
Escenográfico e Iluminación: Daniela Frésard
Vestuario y Diseño Gráfico: Felipe Olivares
Composición Musical: Ricardo Zavala
Producción: Francesca Ceccotti
Asistente de Producción: Daniela Moraga
Prensa: Santi Teatro & Danza

Resumen escénico: Junio y primera mitad de julio 2016

Por motivos de agenda personal tuve que dividir anticipadamente el resumen de julio en dos. Así también evitaba que el resumen de junio se convirtiera en “Resumen escénico: Edición Ciclo Teatro Hoy” por completo.

Categoría “Highway Star”:
Teorema, de Compañía Tercer Abstracto.
Los que vinieron antes, de La Laura Palmer.
Acercando el universo: Charla TEDatral, de Ñeque Teatral.
Conferencia sobre la lluvia, dirigida por Álvaro Viguera.

Actor destacado: Tito Bustamante en Inútiles. Alejandro Goic en Conferencia sobre la lluvia.
Dupla destacada: Francisco Ossa y Francisca Lewin en Pulmones.
Elencos destacados: Ñuke, Teorema.
Mascota destacada: El gato Marmaduke en Conferencia sobre la lluvia.

Dramaturgia destacada: Internacional: Pulmones, de Duncan Macmillan.
Diseño integral destacado: La soga, de Teatro Universidad Católica. Escenografía e iluminación: Cristian Reyes. Vestuario: Karin Ehrmann.
Distribución espacial destacada: El museo de objetos en Los que vinieron antes. La ruca en Ñuke.
Vestuario destacado: Mario Costa en El retablo de las maravillas. Muriel Parra y Felipe Criado en Inútiles.
Prendas que deseo para el walk-in closet: Las zapatillas “electroandinas” de El retablo de las maravillas.

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Let’s get some shoes. Let’s party.

Maquillaje destacado: Camilo Saavedra en Inútiles.
Iluminación destacada: Francisco Herrera Estay en Margot Loyola: yo no me quiero morir.
Música destacada: Pablo Serey en Teorema. Evelyn González Seguel en Ñuke.

Mejor coreografía non sequitur: Hubo varias escenas de baile destacables en este período (La clase de rock and roll en Los que vinieron antes, la cumbia de “las esferas transparentes” en Acercando el universo), pero el rasgo esencial de esta categoría (aparte de lo humorístico) es lo inesperado; así que se lo lleva el perreo de la China Supay en El retablo de las maravillas.
Mejor “Art-Attack”: Todas las representaciones científicas en Acercando el universo.
Mejor escena erótica: La “Fiesta Cámbrica” en Acercando el universo.
Menú completo: Mejor once-comida: Los que vinieron antes. Mejor bocadillo: La sopaipilla en Ñuke. Mejor delivery: El lanzamiento de mandarinas en Conferencia sobre la lluvia.

Coincidencias formales N°1: Conferencia sobre la lluvia y Pulmones. Textos intimistas en espacios reducidos. Resulta natural la afinidad porque tienen el mismo director. Como historia paralela me imagino a la pareja de Pulmones yendo a la conferencia de literatura en Conferencia sobre la lluvia. Es un tipo de actividad que calzaría con sus gustos y panoramas

Coincidencias formales N°2: La trampa y Réplica. Obras experimentales sobre el análisis del comportamiento de un individuo enfrentado a la moral de una comunidad. Ambas con vestuarios grises, iluminación secuencial y origen neoyorkino. Pasan por obras mellizas, sólo que a una le interesa la dramaturgia radical y a otra la performance interactiva. Salí neutro de las dos obras.

Y durante Réplica no podía dejar de pensar en esto.

Categoría “Dazed and confused”: La dictadura de lo cool. Ya saben por qué.

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Sé que todos leyeron esa crítica.

Ñuke

Obra: Ñuke
Género: Drama racial meridional

In every headline we are reminded
that this is not home for us”
Héctor Llaitul

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La ruca donde se presenta la obra Ñuke, instalada en el frontis de Estación Mapocho, es muy sorprendente. Esta observación arquitectónica no sólo es por la reapropiación territorial que plantea visualmente, resaltando de inmediato en uno de los cruces viales más transitados de Santiago. Lo más asombroso ocurre al entrar: el interior es más amplio de lo que uno supone y el mundanal ruido externo se disipa. Así se convierte en una cápsula dimensional que trae directamente desde el sur las dificultades geoculturales que enfrenta una familia mapuche. Además la distribución de los espectadores, pegados al muro de la ruca y rodeando a los actores, obliga a una percepción tan cercana que uno se siente como un invasor de la intimidad.

La construcción de esta vivienda está hecha hasta el más minucioso detalle de ambientación, con telares a medio hilar, ajíes secándose en sus vigas y el infaltable fogón al centro. Esta necesidad por una puesta en escena naturalista se puede considerar como un paso progresivo dentro del estilo de dirección de Paula González, tanto por su trabajo con KIMVN Teatro como con otras compañías. Desde su primera obra, Ñi pu tremen (Mis antepasados), González ha demostrado un interés continuo por la creación de base documental y biográfica, y con cada obra ha explorado una mayor recreación realista. En Ñuke llega al punto donde, aún respetando un límite ficcional, involucra al espectador a compartir el mismo contexto especial que los personajes, presionando así la intangible distancia entre público y lugar de representación.

Esta tensa interacción entre cuerpo y espacio potencia la comprensión de los múltiples dilemas expuestos. Primero está la constante amenaza exterior del ingreso violento de fuerzas policiales. Estas condiciones intolerables llevan a su vez al debate parental sobre si deben enviar a Kalén, el hijo menor, a la escuela. Por una parte ahí recibe una educación que le permitiría surgir socialmente, pero también le enseñan conocimientos irrelevantes para su comunidad natal. También está la ausencia de Pascual, el hijo mayor, apresado y acusado sin pruebas por terrorismo. Carmen, la madre, intenta mantener el frágil tejido familiar pero las hebras han sido quemadas y quebradas por la imposición de otra cultura sobre la propia.

Ante esta aculturación forzosa uno como espectador chileno queda sobre una cuerda floja moral, al igual como le sucede al personaje de la Profesora de Kalén. Es inconsistente solicitar una posición solamente occidental sobre los choques históricos de coexistencia, cuando no hay un intento por entender de manera equivalente los conceptos de la cultura mapuche, ni siquiera su idioma. Aquí el texto de David Arancibia mejora su exposición de esta tema en comparación con su obra anterior, Awkarayen, adaptación de la tragedia clásica Antígona, ya que en esta ocasión le otorga contradicciones y vacilaciones a cada personaje, lo que favorece la capacidad de reconocimiento con los dilemas individuales sobre la justicia social y la identidad nacional.

Esta esfumación identitaria también se exhibe en la muestra de artes visuales del artista Danilo Espinoza que complementa y comparte nombre con la obra de teatro. Recrea antiguas fotografías cotidianas de mujeres mapuche mediante la aplicación de humo sobre papel, produciendo una imagen puntillista sobre un formato que connota por su delicadeza material el temor por la disolución de un pasado, y por ende de su futuro. En ambos trabajos queda patente la preocupación de un pueblo que resiste para no ser borrado ilegalmente de la tierra.

Funciones: Jueves a sábado, 20:30 horas. Domingo 19:00 horas. Del 7 al 24 de julio en Centro Cultural Estación Mapocho (Plaza de la Cultura s/n, ex Estación de Trenes, Metro Puente Cal y Canto, Santiago Centro)

Ficha artística:
Dirección y dramaturgismo documental: Paula González Seguel
Dramaturgia: David Arancibia Urzúa
Elenco: Viviana Herrera Martínez, Claudio Riveros Arellano, Elsa Quinchaleo Avendaño, Francisca Maldonado Herrera, Karime Letnic Vallejos, Fabian Kurinaw Astudillo y Jesús Jorquera Aguilera.
Asistencia de dirección: María Valenzuela Maibee
Dirección de arte, gráfica y audiovisual: Danilo Espinoza Guerra
Diseño escenográfico e iluminación: Natalia Morales Tapia
Realización escenográfica: Patricio Muñoz
Diseño de vestuario: Karime Letnic Vallejos
Composición musical: Evelyn González Seguel
Sonido: José Alva Seguel
Intérpretes musicales: Sergio Ávila Durán, Allyson Campos Banda, Benjamín Espinoza González, Evelyn González Seguel.
Producción general y prensa: Francisca Babul Guixé

Pulmones

Obra: Pulmones
Género: Drama romántico ecosustentable

For long you live and high you fly
And smiles you’ll give and tears you’ll cry
And all your touch and all you see
Is all your life will ever be
James Lovelock

Pulmones

En un contexto demográfico, este 2016 ha sido un año muy peculiar. Han muerto importantes figuras culturales de la segunda mitad del siglo XX, lo que resalta el fin de una era; pero a la vez me paso escuchando a gente alrededor que está teniendo hijos, lo que indica el germen de una nueva generación. Esto también ha producido un aumento exponencial de fotos de recién nacidos por Whatsapp, que los padres primerizos intercambian digitalmente como si fueran láminas coleccionables. Las imágenes entusiastas de estos progenitores estaban en mi cabeza (y en la memoria de mi teléfono) mientras veía la obra Pulmones.

Porque el título se refiere a los pulmones de una persona potencial. Mientras están de compras, un hombre (Francisco Ossa) le pregunta a su novia (Francisca Lewin) si desea tener un bebé, dicho de manera tan ligera como si estuviesen escogiendo un mueble prefabricado. Ella, atónita frente a esta pregunta inesperada, lanza una ráfaga imparable de reflexiones y respuestas, al punto que uno se cuestiona en qué milésima de segundo consigue respirar. Hay que destacar la capacidad pulmonar de Lewin, así como también la reacción facial de Ossa por su elocuente mirada de “¿Por qué encendí esta batidora sin tapa?”. Aún así, hay un cariño mutuo, sin duda.

La interacción entre ambos intérpretes equilibra con vivacidad la variedad de emociones en una relación romántica. Son tiernos en sus instantes de complicidad, aunque sin llegar a ser a empalagosos, y son ácidos sobre sus faltas mutuas, pero evitando caer en la recriminación. Esta dinámica es potenciada por una limitada tarima cuadrada verde como única escenografía, que condensa la energía interpretativa por la cercanía impuesta. Esta condición espacial recalca la versatilidad de dirección de Álvaro Viguera, quien en un mismo semestre ha mostrado desde un espectáculo inmenso en Happy End a un par de exposiciones intimistas en Pulmones y Conferencia sobre la lluvia, un monólogo que tuvo recién una breve temporada en el Teatro Universidad Católica.

La dramaturgia, de Duncan Macmillan, se asemeja por sus diálogos diligentes a otro texto contemporáneo inglés: Constelaciones, de Nick Payne, que se presentó el año pasado en el Teatro de la Palabra. Aunque el texto de Macmillan se escribió antes, ambas obras coinciden en una conciencia existencial que aborda temas más profundos a partir de la perspectiva de una unión sentimental afectada por el tiempo: En Constelaciones se explora mediante un reset & rewind la simultaneidad de la multiplicidad dimensional, mientras que Pulmones es un debate en fast forward constante sobre las implicancias éticas de la sobrevivencia de la humanidad.

Esta aceleración me recordó a Passage, un videojuego experimental creado por Jason Rohmer, un desarrollador independiente norteamericano. En Passage, el protagonista camina por una línea pixelizada de tiempo por sólo cinco minutos. A veces avanza junto a una pareja romántica, lo que duplica el puntaje pero vuelve más difícil el recorrido. A medida que se acercan a la meta, ambos envejecen y fallecen sucesivamente. Debido a la meditación sucinta e intensa que plantea sobre la vida a través de una experiencia interactiva, en 2013 el Museo de Arte Moderno de Nueva York lo incorporó a su colección permanente.

Pulmones refleja esta contemplación sobre el ineludible transcurso de la vida, pero también la amplía hacia variables morales con repercusiones globales. La preocupación incesante de esta dupla no es sólo por tener méritos suficientes para ser padres, preguntándose reiteradamente de si son “buenas personas”; sino que además se angustian con fundamentos consistentes por el planeta. Por cada persona que nace aumenta el índice que emisiones de dióxido de carbono y la población mundial se duplica cada vez más rápido. Esperemos que la pequeña esfera sobre la que estamos parados no estalle tan pronto debido a nuestros propios alientos.

Funciones: Jueves, 21:00 horas. Viernes y sábado, 22:00 horas. Del 11 de junio al 30 de julio en Teatro Mori Bellavista (Constitución 183, Providencia)

Ficha artística:
Dirección: Álvaro Viguera
Autor: Duncan Macmillan
Adaptación: Ignacia Allamand
Elenco: Francisca Lewin y Francisco Ossa
Producción: The Cow Company