El Dylan

Obra: El Dylan
Género: Drama discriminatorio criminalístico

He’s just a poor boy from a poor family
Spare him his life from this monstruosity

Henry Boys

El Dylan

Pesquisa:
Analizar las siguientes pruebas para establecer el motivo emocional involucrado en el homicidio de Dylan Vera.

Prueba N°1: Un collage de rostros
Un crimen requiere un cuerpo, pero el de Dylan Vera ya está bajo tierra, una conciencia deviniendo en humus. Aun así su cadáver será el borde del rompecabezas que se completará a partir de los relatos de las distintas personas que lo conocieron: su madre, sus vecinos y los transformistas de un circo pobre. Sin embargo cada uno lo conoció desde distintas facetas: los transformistas le enseñaron los métodos para lograr su ansiada metamorfosis mujeril; su madre le busca un empleo que le reinstaure la masculinidad; mientras que para los vecinos, que lo vigilan detrás de las ventanas de su vivienda, se vuelve un objeto tanto de deseo como de envidia y desprecio. ¿Cuál de esas proyecciones identitarias era Dylan? ¿Todas? ¿Ninguna?

Caso Nabila (2)Prensa sobre el caso Nabila Rifo, abril 2017.

Prueba N°2: Una dalia salvaje
Una flor es una estructura reproductiva que puede poseer órganos masculinos y/o femeninos. Las flores que contienen ambos órganos son denominadas como “bisexuales” o “perfectas”. Con lo que surge la siguiente contradicción para alguien con creencias conservadoras: si una figura divina creó todo lo existente, desde lo cual se define una ley natural, ¿por qué estableció la variedad sexual como perfección en una especie y como desviación en otra? Da para pensar en la próxima vez que se lleve un ramo de penes y vaginas vegetales a una ceremonia católica. Pero me estoy desviando, conceptualmente. La disputa por la definición de género de Dylan empieza desde el inicio: Los transformistas siempre hablan de “La Dylan”, a lo que su madre corrige inmediatamente remarcando “EL Dylan”. Hasta el género gramatical se convierte en una interrogante cuando la identidad no corresponde a una categorización bipolar.

Caso Nabila (3)Prensa sobre el caso Nabila Rifo, abril 2017.

Prueba N°3: Un chaleco verde
El vestuario de la obra replica estos cuestionamientos de género al uniformar a los cinco intérpretes en sucesivas capas de prendas que deshojan las asociaciones de color y forma: ¿qué cortes o texturas se vinculan a cada género? ¿el color negro es masculino, femenino o neutro? ¿por qué si el dimorfismo corporal tiene más diferencias en la parte superior (torso), resulta socialmente más descolocante en las vestimentas inferiores (falda masculina)? Aunque hay otro cambio de ropaje más interesante: la localización geográfica. El caso real que inspiró la obra ocurrió en La Pintana, comuna periférica del sur de Santiago, pero el dramaturgo Bosco Cayo lo traslada a La Ligua, ciudad de la V Región. Esto no solo es un gesto de consecuencia autoral (las obras de Cayo siempre suceden afuera de la capital, por ende fuera de los circuitos de poder), sino que también es una correspondencia a la posición excéntrica del protagonista: un muchacho que se distancia de las costumbres sociales de su pequeña comunidad y por lo tanto pasa a ser rechazado. Que La Ligua además sea un punto de contacto en la ruta de ciudades más grandes refuerza las tensiones entre desplazamiento, urbanidad y barbarie.

Caso Nabila (1).jpgPrensa sobre el caso Nabila Rifo, abril 2017.

Prueba N°4: Una carta de ajuste
La iluminación en las últimas obras dirigidas por Aliocha de la Sotta ha tenido un carácter de inquisición psicológica. Esta noción se mantiene acá, con un predominio de contraluces y recortes cuando los personajes declaran sus intimidades, con la precaución conductual de que sus secretos no salgan a la luz. Sin embargo ese temor es expuesto cuando la televisión aparece con la intensidad de una bofetada lumínica. Es peculiar la actitud de la prensa en la obra: se establece como defensora de la verdad y para lograr ese propósito persigue y presiona a sus invitados, la madre y los profesores de La Ligua, para que revelen su verdadera opinión respecto a la discriminación valórica de la ciudad; pero a su vez esa urgencia televisada solo busca satisfacer la necesidad de validarse como medio más que defender una causa. La opinión pública impuesta por transmisión no es garantía del bien común y hasta puede ser responsable de efectos contraproducentes. Luego vendrá otro crimen y el espectáculo del escándalo se reiniciará, mientras el caso anterior se vuelve polvo y ceniza.

Funciones: Del 7 al 30 de abril, jueves a sábado 20:00 horas, domingo 19:00 horas, en Sala Patricio Bunster del Centro Cultural Matucana 100 (Av. Matucana 100, Estación Central. Metro Quinta Normal).

Ficha artística:
Compañía: Teatro La Mala Clase.
Dirección: Aliocha de la Sotta.
Dramaturgia: Bosco Cayo.
Elenco: Juan Pablo Fuentes, Paulina Giglio, Guilherme Sepúlveda, Jaime Leiva y Mónica Rios.
Diseño de iluminación y escenografía: Rodrigo Leal.
Diseño vestuario: Felipe Olivares.
Realización escenográfica: Macarena Ahumada y Equipo Checoslovaquia.
Realización vestuario: Susana Arce.
Música: Fernando Milagros.
Producción: Francesca Ceccotti.
Gráfica: Javier Pañella.

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