Falsificadores del alma

Obra: Falsificadores del alma
Género: Performance perceptual políglota

I always used to dream of the past
But like they say yesterday never comes
Sometimes there’s a song in my brain
And I feel that my heart knows the refrain
Silvio Rodríguez

falsificadoresFoto: @nnsoloquieora

I) Datta (El entierro de los muertos)
El fantasma de la orfandad recorre
Los falsificadores del alma. Un grupo de actores remedan una obra canónica de un maestro teatral del siglo XX, ya muerto desde hace tiempo. Al igual que los personajes bíblicos que mencionan e interpretan, apelan a una intervención divina ausente, usando esta recreación de la obra como tabla de salvación para la deriva emocional e intelectual. Para potenciar el rito de resurrección, entonan con entusiasmo canciones políticas de utopías pasadas. Porque siempre surge la necesidad de creer en algo; sólo que con lo que pasó durante 2016 se puede dudar qué ideales siguen en pie: el pueblo rechazó el progreso publicitado y la verdad se ganó un prefijo incómodo. Además la muerte estuvo tan presente que el duelo se volvió parodiable. El cambalache del siglo XX cayó constantemente en un silencio inquietante.

II) Dayadhvam (Un juego de ajedrez)
Visualmente, este montaje es el opuesto complementario de la obra anterior de la compañía Performer Persona Project. En Perdiendo la batalla del Ebr(i)o había una atmósfera nocturna de ensoñaciones etílicas, con un cielo estrellado de ampolletas colgantes y una indumentaria sobria y grisácea de apariencia elegante al borde del desarreglo. Esta vez prevalece la luminosidad en un ambiente de trabajo, demostrado por el piso pálido que está como si hubiera sido desgastado por el esfuerzo perseverante en los ensayos. El colorido del vestuario ahora es particular para cada intérprete, pero los tonos están atenuados y armonizados para que funcionen como colectivo. Aun en estas diferencias, ambas obras exponen una fraternidad masculina donde la energía de los intereses coexistentes establece una comunión inmediata.

reaccionfacebook-3Reacción ante las reacciones en cadena sobre un suceso noticioso. Facebook, 27/11/2016.

III) Damyata (El sermón de fuego)
Falsificadores del alma plantea interrogantes acertadas aunque escasamente recurre al lenguaje para ello. El uso sucesivo de idiomas distintos forma un murmullo multilingüe que obliga a comprender la comunicación desde otros sistemas de signos: la gestualidad de los actores, la tonalidad de sus palabras, su distribución espacial. Es en las frases atropelladas donde brota la camaradería y el humor; es en la distancia personal y la calma vocal donde se revela al director momentáneo del clan. Aun así, las acotadas oraciones en castellano destacan los temas importantes. Cuando se cuestiona la representación artística de la violencia, esto abre la reflexión para considerar también la relación del artista con la ética o incluso si dentro de un colectivo de creadores todos comparten realmente la misma escala valórica. Este problema es relevante porque parece que estamos ingresando a una época donde hay una competencia por la supremacía de la moral individual, cada uno atrincherado en su propia cámara de eco y desde donde las palabras se han vuelto balas locas.

V) Shantih (Lo que dijo el trueno)
Después de elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, un comentario artístico generalizado que flotaba en los muros digitales era que había que remontar a Brecht para de algún modo espantar a los espectros del populismo fascista y así evitar la repetición de la historia. Pero las obras de Brecht se presentaron este año en los escenarios más cómodos para la clase alta (Municipal de Santiago, Corpartes, Centro GAM) y no produjeron ningún escándalo social. Es más, fueron asimilados y hasta aprobados. Entonces se puede preguntar honestamente si aún sirven respuestas antiguas para preguntas actuales. El mismo dilema se manifiesta al final de esta obra, cuando uno de los discípulos decide discrepar con las enseñanzas del maestro porque comprende que no corresponden con su contexto nativo ni con su primera lengua. De cierto modo, ya no basta con que el arte sea autorreplicante, un laberinto de espejos referenciales, porque el horizonte de la historia se está divergiendo a un destino desconocido. Comienza el siglo XXI y más allá de los fragmentos orillados en las ruinas de nuestro presente ya no hay brújula, ni mapa ni GPS.

Funciones: Viernes y sábado, 21:00 horas. Domingo, 20:00 horas. Del 18 de noviembre al 18 de diciembre en Teatro del Puente (Parque Forestal sin número, entre puentes Pio Nono y Purísima. Metro Baquedano).

Ficha artística:
Compañía: Performer Persona Project.
Dirección: Claudio Santana Bórquez.
Elenco: Juan Pablo Vásquez, Vicente Cabrera, Braulio Verdejo, Freddy Araya, Felix Venegas, Eduardo Silva y Claudio Santana.
Diseño de espacio e iluminación: Matías Ulibarry.
Producción: Francesca Bono.

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