Medea

Obra: Medea
Género: Tragedia identitaria actualizada

“And if you complain once more
You’ll meet an army of me”
Jane Toppan

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La bienvenida a la ceremonia la oficia una predicadora ataviada en una túnica escarlata, con actitud imponente de pontífice liquidado, deshaciéndose con vehemencia desde su asiento violáceo para advertirnos sobre la vida de una mujer responsable de un crimen tan temible como enigmático. Los dioses antiguos le dieron un castigo irónico: repetir su delito en la ficción, por los siglos de los siglos, hasta que se descubra que la llevó al asesinato incesante. Así aparece invocada de nuevo Medea, esta vez con trenzas desgreñadas, cinturones raídos y ligas rasgadas; con el exotismo de una ilustración de Beardsley pasada por una distorsión punk.

Estas prendas desgastadas que buscan retener su tenacidad son equivalentes a los roles le que intentan imponer sus cercanos: la comparación constante con su dócil hermana Calcíope por parte de su padre, el rey Eetes; la exhortación para ser una esposa servicial que le espeta una nicotinizada nodriza; la falsa suposición de Jasón de haber conquistado con facilidad una amante amoldable; la desestimación del rey Creonte y Glauce ante su desclasamiento social. Frente a cada categoría aprisionante, Medea reacciona arrasando las exigencias conductuales de los demás. Esta ansiedad de autonomía afectará incluso contra su condición de madre.

Este furor fragmentario está expresado con fluidez y versatilidad en la interpretación solitaria de Martina Savori, quien asume la narración de estos hechos, de tinta y sangre incrustada en el tiempo, desde una perspectiva polifacética. Le otorga a cada papel secundario características esenciales que le permiten contrastar con el temperamento misterioso de Medea: el autoritarismo patriarcal, la dejadez amarga de la nodriza, la tosquedad cavernícola de Jasón. En tanto a Medea le procura balancear sus actitudes corporales entre la motricidad felina y la tensión nerviosa, como una Lady Macbeth que pretende limpiar la sangre en sus uñas a lengüetazos.

Esa disociación mental manifestada materialmente es el elemento más atrayente en esta nueva propuesta de Medea. El desafío principal para releer este ancestral personaje va más allá de las barreras preliminares de clase social, género o nacionalidad. Aquí la duda más profunda es de Medea consigo misma, para desentrañar que la impulsa a desmoronar las definiciones delineadas por los demás y cómo puede establecer una personalidad bajo sus propios parámetros si ella siempre se posiciona desde un rechazo persistente. Porque después de todo, lo más estimulante en una investigación criminal es descubrir la motivación del victimario.

Funciones: Jueves a sábado, 20:30 horas. Del 19 de mayo al 4 de junio en Teatro Sidarte (Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Barrio Bellavista, Metro Baquedano)

Ficha artística:
Compañía La Diosa Guacha
Director: César Farah R.
Asistente de Dirección: Sebastián Chandía
Dramaturgo: César Farah R.
Elenco: Martina Sivori
Diseño escenográfico: Rosario Sivori
Diseño de vestuario: Andrea Bustos
Música: Rodrigo Lembach
Iluminación y sonido: Sebastián Chandía

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