Un minuto feliz

Obra: Un minuto feliz
Género: Drama íntimo cafeinado

So you turn around, toward the tiny girls
Who have got no tricks, who have got no past
Juan Valdez

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Las pistas están proyectadas en las paredes. En un cálido rectángulo de luz se dibuja una enorme silueta femenina, igual que uno de esos sugerentes autoadhesivos curvilíneos pero en tamaño extra large. Pronto reduce su altura hasta quedar de menor estatura que la sombra de una mesa cercana, como si fuera una niña que apenas roza el borde del mueble. Los cuerpos que originan ambos perfiles ilusorios son tres meseras de un “café con piernas”, objetos del deseo de su clientela. Ellos se ciegan en capturar sus esencias y materialidades en los reflejos ahumados de los espejos de la tienda y los líquidos en las tazas. Ellas sirven y sonríen con hospitalidad halagadora.

Porque en parte son un trío de gracias: La Menor (Caro Quito) es una Aglaya acaramelada que absorbe atentamente como devota novata las enseñanzas de La Otra (Paula Zúñiga), una Eufrósine espumante que conoce los secretos para conservar constantemente un aspecto más atractivo durante las extensas jornadas laborales; donde deben pasar horas y horas con las piernas flectadas como flamencos y las espaldas erguidas como cariátides. En tanto, La Mayor (Coca Guazzini) es una Talía torrefacta y tácita; en su puesto nunca faltan los aderezos ni la sonrisa para sus visitantes asiduos, ni tampoco carecerá de cariño maternal hacia sus compañeras.

Sin embargo, bajo la superficie cremosa de la fantasía sensual hay una complejidad de sinsabores. Además de la competencia externa, de locales nuevos con vidrios polarizados y avisos de neón que incluyen ofertas sexuales en su estadía (este hábitat oculto lo exploró la compañía teatral La Temporera en su obra Trópico de Santiago), están las amarguras internas de cada barista. La Mayor sabe que su fecha de vencimiento se acerca inexorablemente, La Otra se reserva su amargura por el anhelo imposible de equilibrar amor, bienestar y maternidad, mientras que La Menor cavila por la dignidad deslustrada que le avecina el futuro de su empleo.

Así también representan las tres fases en la vida femenil, desde la lozanía de la juventud hasta el declive de la madurez. Al compartir sus destinos en una misma pasarela, sus existencias se trenzan en un relato efervescente donde sus voces confluyen a un incidente en común, que ya les sucedió o sucederá a cada una. Sus experiencias se funden en una sola compresión temporal y el texto se revuelve como si fuera un zoopraxiscopio de la conciencia de una misma mujer. Un ideal de mujer que solo se manifiesta dentro del local cavernoso, pero que si es agarrado el espejismo se diluye. Entre ellas y sus clientes se forja una frágil negociación de ensueños, que bulle por las ansias de saciar la sed sentimental; pero que ante el menor toqueteo la taza se da vuelta, derramando el sorbo restante de humanidad. Entonces ellas deberán moler otro desencanto más en sus corazones mientras siguen atendiendo retenidas por sus barras.

Funciones: Miércoles a sábado, 21:00 horas. Del 6 de mayo al 4 de junio en Centro Cultural Gabriela Mistral (Av. Libertador Bernardo O’Higgins 227, Metro Universidad Católica)

Ficha artística:
Dramaturgia: Santiago Loza
Dirección: Aliocha de la Sotta
Elenco: Coca Guazzini, Paula Zúñiga y Caro Quito
Diseño de iluminación y escenografía: Rocío Hernández
Diseño sonoro: Fernando Milagros
Crédito fotos: Jorge Sánchez

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