Banal

Obra: Banal
Género: Drama antropológico materialista.

Lady funny face it’s locked and bagged,
it’s just outside the door.
She doesn’t know her name.
She doesn’t know her face.
T. S. Eliot

BANAL 14Jorge Sánchez-GAM

Tres Gracias aparcadas en el tráfico de una metrópolis irreal transaccionan de manera multilingüe la satisfacción ajena de pulsiones trémulas. Atraen a su clientela con memorizadas frases promocionales de sirena, ofreciéndose como sucedáneos palpables de esas supermodelos sólo agarrables en la celulosa de las revistas o el PVC de los paraderos. Mientras retienen el regateo en la relación “precio-calidad”, reflexionan sobre la definición de sus roles y el magro balance que separa a una “señora bien” de una “señora de ciudad”. Después de todo, mientras haya demanda, habrá oferta para esta industria antediluviana.

Banal es una obra intelectualmente desafiante. El texto analiza los dilemas e inquietudes sobre el uso del cuerpo femenino como un mero bien de consumo, casi incorporable al IPC mensual. Desde distintas aristas se revela el aprovechamiento de la mujer como mercadería económica y social; ya sea en la prostitución, en los tratamientos por una belleza física, la publicidad televisiva y las normas heredadas de convivencia. Estos temas, bastante complejos, son expuestos mediante un desarrollo divagante en una estructura sinfónica de cuatro cuadros, como si fuera una conversación grupal de conciencias complementarias.

Ahí surge otro mérito de la dramaturgia, que es la exploración del carácter sonoro y significativo de las palabras. En el segmento inicial, vocablos sencillos como “señora”, “cartera”, “niña”, “bien”, “mujer”, “ciudad”, conforman una instrumentación que se bate entre sí hasta llegar al punto de nieve de sus posibilidades. De pronto, cuando se menciona “caricia”, esa palabra sorprende con la rotundidad de un auto contra una cristalería. Posteriormente, términos polisilábicos de anatomía y química siluetean una cirugía invisible, en un afán de amoldarse a un canon físico  desnaturalizante. Luego, una animadora de un programa de concursos dispara rauda una argumentación teórica digna de tesista, para después rematar a su compañera (y competencia) de pantalla con un muy campante y pedestre “Miss Comunidad Ecológica”.

Esa misma musicalidad es aprovechada por la dirección para aplicarle un ritmo lúdico a la puesta en escena. La aparición sorpresiva de un coro femenino aligera la asimilación del texto, además de componer vocal y espacialmente imágenes hermosas por su sencillez. Un punto curioso fue la sincronía de que justo estaba recordando a Violetta Valéry de La traviata cuando comenzaron a alterar la pronunciación con referencias melódicas operáticas. El trío de actrices equilibran con comodidad su paso desde la declaración coqueta al cuestionamiento incisivo, exponiendo la galería de máscaras vítreas que deben colocarse socialmente las mujeres, a pesar de su incomodidad individual.

Funciones: Se presentó del 19 de noviembre al 6 de diciembre, en Centro Cultural Gabriela Mistral.

Ficha artística:
Dramaturgia y producción: Mauricio Barría
Dirección: Heidrun Breier
Elenco: Soledad Henríquez, Ana Laura Racz y Emilia Cadenasso
Diseño sonoro y música: Pablo Aranda
Diseño de iluminación y escenografía: Andrés Poirot
Diseño de vestuario: Chino González
Gráfica: Eduardo Cerón
Coro: Constanza Guarda, Gabriela Hidalgo, Wendy Sarah Taylor, Cecilia Saavedra, Carola Giesen, Edith Díaz, Patricia Ulloa, María Ignacia Parra, Tamara Zapata, Ángela Ramirez, Luna Jadue, Mariela Lira.

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