Perplejo

Obra: Perplejo
Género: Comedia surrealista aleatoria

This is the voice of your conscience baby, uh…
I just want to check one thing out with ya,
you don’t mind, do ya?
Thomas Kuhn

perplejo

Como lo anticipa su propio título, Perplejo es una obra que deja a la cabeza en un estado de efervescencia eruptiva. Sin embargo, es bastante inasible describirla sin arruinar más de alguna sorpresa paradójica. Haciendo una analogía multireferencial (tal como la obra en sí) se podría decir que es como si Luigi Pirandello y Erwin Schrödinger estuvieran jugando alternadamente una partida de Los Sims, ese videojuego que es la versión virtual de una casa de muñecas. Ya que lo que al inicio aparenta ser una comedia de living, a medida que avanza es turbada por una sucesión de rupturas temporales e identitarias hasta desnudarse, estructuralmente, en vivo.

El texto, del dramaturgo alemán Marius Von Mayenburg, posee un formato que sugiere una fuga musical barroca: El cuarteto de actores ingresa gradualmente al tema de cada escena y cuando el último del grupo se incorpora en la dinámica, uno de los otros participantes comienza una contrarespuesta; la obra cambia de cauce y el choque entre las dos corrientes impulsa una reacción en cadena de equivocaciones interpersonales. Así pasamos fluidamente por distintas viñetas de la vida burguesa: llegadas de vacaciones, fiestas de disfraces extravagantes, familias con au pair; pero siempre alguien queda a la deriva, despersonalizado del entorno circundante, dudoso incluso de sí mismo.

Por eso este texto requiere de un ritmo que no caiga, que no toque el suelo, y aquí la dirección afinó a un conjunto de intérpretes que funciona bien tanto en los instantes de algarabías sociales como en los quiebres de reflexiones privadas. Es en ese balance activo entre superficialidad e introspección donde resalta la obra, pues en esta fragmentación desopilante de la realidad está escondida la disolución generalizada de sentido en la contemporaneidad. En ese sentido, este montaje me recuerda a Lúcido, de Rafael Spregelburd, donde las interrupciones de conciencia ocultan las preocupaciones de los personajes y conforman un átomo trágico como núcleo de una molécula cómica.

Además, algo que me ha llamado la atención durante este primer semestre es la cantidad de obras que se inmiscuyen con áreas científicas (Constelaciones de Nick Payne, Atacama de Cía. Tercer Abstracto, La sangre de los árboles de Luis Barrales, entre otras), como si el lenguaje poético estuviera desgastado y se recurriera a la física cuántica o la biología molecular para recuperar precisión y frescura en una actualidad oscilante. En Perplejo la tabla de flotación son las ciencias cognitivas, una red interdisciplinaria que cablea las humanidades con la neurociencia para investigar cómo funciona el cerebro en nuestras interacciones diarias. Por mientras aún se esté explorando este cambio de paradigma perceptual, aprovechemos de reírnos de nuestras incertidumbres ontológicas.

Funciones: Jueves a sábado, 21:00 horas. Domingo, 19:30 horas. Del 28 de mayo al 12 de julio, en Teatro Finis Terrae (Av. Pocuro 1935, Providencia)

Ficha artística:
Dirección: Luis Ureta
Elenco: Begoña Basauri, Carlos Ugarte, Macarena Silva y Sebastián Layseca
Diseño de vestuario y escenografía: Rocío Hernández.
Diseño de iluminación: Cristián Matta
Producción: Maura Aranda

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