El cieno

Obra: El cieno
Género: Drama filial penumbroso

“They hide in the light
So you can’t see their fears.”
Roald Dahl

cieno

El cieno es el lodo que se decanta al fondo de los ríos o las lagunas. Si comienzo, inusualmente, con una descripción tan literal se debe a que varias personas me preguntaron el significado, incluyendo Cynthia, mi cómplice acompañante (oye Cynthia: menos Gottfried Helnwein y más Günter Grass). Esta imagen fangosa funciona para definir la atmósfera de la obra, pues su ritmo de desarrollo es más bien acumulativo; en una historia donde cuatros niños soportan el tedio de esperar durante una festividad familiar aislados del mundo de los mayores, separados en una pieza atiborrada de antigüedades, dejándolos pasar el inexorable tiempo solos y a su suerte.

El dramaturgo Tomás Henríquez ha tratado constantemente el tema de las relaciones familiares y sus obstáculos inherentes en sus últimos textos: El padre silenciado en Minero 34 o la madre sobreexigente en La mujer metralleta, donde ambos se deben enfrentar a las abrumadoras expectativas del entorno doméstico que los rodea. Aquí se enfoca en revisar el último componente de la estructura nuclear: los hijos. Aunque en este caso el enfrentamiento es indirecto, pues este grupo de infantes está alejado de la supervisión adulta. Entre ellos se imponen sus primeras reglas de convivencia, copiadas de pobres ejemplos paternales.

El problema principal en el montaje es su desequilibrio general, pues sus mejores partes se apilan al final. La obra recién toma vuelo después de la mitad del transcurso, cuando el texto adquiere más relevancia y propone una serie de conversaciones donde estos niños tienen sus primeros atisbos de conciencia sobre la desolación personal y la presencia de la muerte: La entrevista al niño más triste del mundo, el chico poseído por un espíritu que espía a los padres, el recuerdo de las pinturas de la abuela fallecida. Aquí se presenta conciso y con gracia el dilema existencial de la soledad, más que en la sucesión de juegos que abundan al inicio.

Esta percepción desigual también se aplica en la actuación, donde se destaca Felipe Lagos como líder del cuarteto. Inmediatamente se distingue una interpretación más interiorizada y extrovertida, como un chico que ya manifiesta gestualmente sus primeros impulsos de adolescencia. Camila González alcanza el mismo nivel de soltura en la escena donde ambos imitan la conducta descarriada de sus progenitores. Ahí se concretan las dinámicas de dominación en la habitación, pero ya es el desenlace. Así, cuando se conforma un misterio interesante para escarbar, la obra inicia su secuencia de aterrizaje y se despide notoriamente.

Funciones: Miércoles a sábado, 20:30 horas. Domingo, 20:00 horas. Del 10 al 21 de junio, Teatro del Puente (Parque Forestal s/n, al costado del Puente Pio Nono. Metro Baquedano). Parte del ciclo Teatro Hoy de Fundación Teatro a Mil.

Ficha artística:
Dirección: Nathalia Galgani
Dramaturgia: Tomás Henríquez, Nathalia Galgani
Elenco: Camila González, Analí Muñoz, Felipe Lagos, Tomás Henríquez.
Diseño escenográfico: Cristián Rodríguez
Diseño de iluminación: Rocío Hernández
Música: Tomás González
Producción: Alessandra Massardo

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