Lúcido

Obra: Lúcido
Género: Comedia hogareña subconsciente

Pleasure’s real or is it fantasy?
Reel to reel is living vérité.
Freidrich Perls

Lúcido

Debido a mi condición de espectador compulsivo, en más de una ocasión esta actitud obsesiva se ha transmutado en sueños donde estoy presenciando obras que son un choque de trenes infrenable. Con una sensación diametralmente opuesta quedé después de ver Lúcido, pues su argumento alucinatorio y dinamismo delirante fue equivalente a montar una montaña rusa con rieles que se tuercen más que un calzón roto, pero que nunca se descarrila en su irradiante recorrido. Aquí la comedia es en partes iguales un desafío efervescente y un disfrute intelectual.

Lo que parte como una festiva cena familiar en un afamado restaurante francés es desvelado prontamente como el sueño lúcido de Lucas, un hombre que intenta a través de una terapia gestáltica desatrancar los traumas originados por Teté, su absorbente madre. A este conflicto se le suma el retorno de su hermana Lucrecia, después de décadas distanciada del desvarío doméstico, para exigir la devolución de una posesión personal que involucra la vida de Lucas. Realidad y ensoñación se balancean sin pausa, al punto de permearse insospechadamente.

El texto de Rafael Spregelburd, dramaturgo argentino contemporáneo que ya es un infaltable en la cartelera local, comparte características con otras obras suyas que se han presentado aquí recientemente: Lúcido tiene una estructura narrativa de múltiples capas, similar a la maratónica SPAM, aglomerada con pletóricas referencias culturales, tanto académicas como populares; pero su contexto está más enfocado en la revelación del caos nuestro de cada día oculto en entornos cotidianos, como en la sarcástica Acassuso.

El ritmo de la obra fluye como un partido de tenis entre Djokovic y Federer, sin faltas gracias a un elenco que nunca deja caer la pelota. Gonzalo Muñoz-Lerner, en su doble rol de Darío y del mesero, se encarga de aterrizar empáticamente tanta animada enajenación. La dupla fraternal, interpretada por Guilherme Sepúlveda y Daniela Espinosa, aportan el contraataque dramático, ambos motivados por las ansias de espabilar del control maternal. Aunque es Alejandra Oviedo, como Teté, quien logra un Grand Slam destacando por su intensa excentricidad como una progenitora alterada por el alejamiento incontrarrestable de sus hijos.

Una buena obra impulsa tácitamente al cuestionamiento sobre los modos de pensamiento y en Lúcido va directo a la fuente, al analizar las curiosidades aleatorias del proceso neurológico. Aún cuando sea una parte esencial del cuerpo humano, el cerebro sigue siendo un gran misterio científico. La conformación de la identidad, la flexibilidad de la percepción y la persistencia de la memoria provienen desde un abismo interno al que cuesta iluminarle sus secretos. Por eso este electroencefalograma escénico resulta en una exploración entretenida.

Funciones: Viernes y sábado, 21:00 horas. Domingo, 20:00 horas. Del 8 de mayo al 7 de junio,Teatro del Puente (Parque Forestal s/n, al costado del Puente Pio Nono. Metro Baquedano).

Ficha artística:
Dirección: Cristián Marambio
Dramaturgia: Rafael Spregelburd
Elenco: Gonzalo Muñoz-Lerner, Alejandra Oviedo, Guilherme Sepúlveda, Daniela Espinosa
Diseño integral: Eduardo Cerón
Producción: Tamara Ferreira
Prensa: Francisca Babul

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