La Mujer Metralleta

Obra: La mujer metralleta
Género: Drama satírico fundamentalista

All the words are gonna bleed from me and I will think no more
And the stains coming from my blood tell me “go back home!”
Roberto Ampuero

Una mañana hace doce años atrás, después de un trasnoche enfiestado, con mi amiga Cynthia nos encontramos con la intervención artística de Spencer Tunick. Ella decidió saltarse la escasa seguridad y participar en la fotografía masiva. Mientras le cuidaba sus pertenencias en la ribera del río (yo no tenía ningún interés en desnudarme, además que prefería escuchar el partido final del Mundial del 2002), ella se desapareció entre la multitud y regresó tres horas después, tiritando no sé si de frío o de turbación. Después me contó que la experiencia había sido un tanto decepcionante, porque de compañera de pavimento le tocó una feminista vieja que reclamaba contra todo: los evangélicos, los carabineros, los periodistas; y la lista sumaba y seguía. “Yo me empeloteeé porque era laaa oportunidad legaaal para haceeerlo…, no porque quisieeera reinvindicaaar una posición valooórica o poliiítica”, me confesó desairada sobre un café doble de máquina.

Menciono todo esto como prólogo porque recuerdo que esa noche en Tolerancia Cero, Alejandro Guillier significó el evento como un posible “fin de la transición” dentro de la sociedad chilena. Una opinión un tanto amarga de considerar una década después, al observar que aún están penando por ahí personajes de “pre-transición” (La discusión sobre si la “transición” terminó o no, es demasiado larga y además no me apellido Mosciatti). El punto de fondo es que inevitablemente el tiempo pasa y ya existe una generación nueva para quienes los revolucionarios de ayer son los reaccionarios de hoy, y las gestas pasadas son blanco constante de crítica. Así ocurre en el caso de La Mujer Metralleta, donde la obra comienza con dos policías bigotudos entregando esa advertencia y si usted pertenece a la “histórica izquierda chilena”, deje atrás toda esperanza al cruzar el umbral.

Pero cuidado, que no hay que confundir el escepticismo con el “derechismo”, ni la representación con la realidad. Lo que aquí más bien se presenta es el desarme estructural sobre la iconicidad de una figura de la historia reciente: Marcela Rodríguez, la “Mujer Metralleta”, quien luchó contra la dictadura, pero que persistió con la confrontación armada durante la democracia, quedando marcada como enemiga del pueblo. Se plantea una instancia ficticia de su vida exiliada en Italia, en conjunto con el entorno familiar que la orbita: Su marido sometido, su madre burguesa, su padre silente, su hijo díscolo y una enfermera sexy. Una balsa de náufragos desclasados de quienes se considera como la única líder competente, a pesar de su condición forzosa de discapacitada en silla de ruedas. Sin embargo, su conducta tozuda le impide aceptar los cambios a su alrededor, lo que la refrena en un estancamiento emocional totalitario.

A La Mujer Metralleta los constantes choques generacionales con su hijo la están convirtiendo en una figura igual de dogmática que su madre, pero desde el otro lado del balancín, y la relación sentimental con su marido está sumamente embadurnada por las refriegas partidistas. Los diálogos lacerantes entre los personajes están manejados con un ritmo preciso que le otorga una cuota cómica muy importante a un texto con una amplia base intelectual, porque de fondo es una discusión sobre la relevancia de la ideología. Cierta mención a Borges entre medio me hizo pensar en el personaje de Funes, el memorioso, quien debido a su imposibilidad de olvidar cualquier tipo de recuerdo remoto terminó encerrado a oscuras en su cuarto, prohibiéndose vivir el presente y muriendo de una congestión pulmonar. En ambos lados aún quedan otros tanto “Funes”, a quienes habría que destrabarles las puertas para que no sigan encapsulados en sus propios túneles somáticos sin salida.

Evaluación: Sashimi de ballena jorobada con pebre
Recomendado para: La bancada PC en el Congreso, los “rebeldes” UDI que se subieron el sueldo.
Funciones: Jueves a sábado a las 21:30 horas, del 6 al 29 de noviembre, en Teatro Sidarte (Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Bellavista, Recoleta. Metro Baquedano) Entrada general $5.000. Estudiantes $3.000.

Ficha Artística:
Dramaturgia y dirección: Tomás Henríquez
Elenco: Ébana Garín, Leonardo Falcón, Paloma Toral, Jorge Poblete, Camila Karl, Diego Boggioni, Antonio Zisis, Tomas Henríquez.
Diseño Integral: Gabriela Torrejón y Fernanda Gonzalez.
Música: Callo dios

Anuncios

2 comentarios sobre “La Mujer Metralleta

  1. Estimados me encuentro realizando un trabajo de investigación sobre crítica teatral y quiero utilizar su blog como referente. Desearía hacerles unas cuantas preguntas, a qué mail debo referirme

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s