Safari para divorciadas

Obra: Safari para divorciadas
Género: Comedia ginocéntrica subsahariana

“Gadji beri bimba clandridi
Lauli lonni cadori gadjam
A bim beri glassala glandride
E glassala tuffm i zimbra”
Canto bélico swahili

Safari

La más reciente obra de Los Contadores Auditores continúa el recorrido trotamundo “a lo Sabatini” del último par de años. Así como ya nos presentaron una secundaria preppy norteamericana, un futuro urbano retro y un bosque noir patagónico, ahora las coordenadas nos llevan a las indómitas planicies africanas, allí mismo donde se alzan cachorros de león al sol naciente. En plena naturaleza salvaje, un grupo de mujeres de la clase alta chilena (más una C3 para darle cierta equitatividad al conjunto) están reunidas aprovechando un nuevo formato de terapia post-matrimonial que las lleva de paseo por las savannas, ese tipo de actividades que pueden hacer los G.C.U. que habitan sobre Av. Manquehue (Porque Av. Tobalaba dejó de ser un límite social aceptable con la llegada del metro y su chusma intestina).

Este grupo viajero cuenta con la gentil presencia de una viuda negra y su hijo pataliento, dos emprendedoras empresarias de distintos estratos sociales, una pelolais pánfila recién egresada de Turismo y una escritora de best-sellers de autoayuda, quien se autoestablece como la mamá gallina (o mejor dicho, mamá gansa) del grupo. Todo es camaradería (pasivo-agresiva) hasta que llega la noche y lo desconocido acecha, siendo la escritora raptada subrepticiamente por una guerrilla separatista feminista. Al día siguiente y después del caos matutino, las demás integrantes del grupo deciden ir en rescate de su compañera. La presidenta estaría sumamente orgullosa de la valentía y arrojo de estas mujeres frente a la adversidad y seguramente les daría un feriado nacional. O un bono. Lo que le apruebe primero el Congreso.

La obra es divisible en dos tiempos: El primer acto se concentra en la interacción encarpada-obligatoria de estas aventureras de alcurnia, en la que se abanican diálogos sarcásticos pero en tono muy dije, of course. Después en la segunda mitad el tono cambia a una fábula “psico-tropical” en donde la ideología de las amazonas selváticas las lleva a poner en duda sus modos occidentales de vida y a descubrir un nuevo amanecer tecnicolor. Así, lo que comienza como una parodia de las capas más encopetadas de la sociedad deviene a una fantasía camp sobre la libertad personal. El final es cuasi isabelino: el liderazgo es traspasado de manos, cada oveja con otra oveja (nada de carneros por acá), cantos y bailes no solo para uno sino para todos.

El elenco es parte del “star-system” propio que ha ido confirmado Los Contadores Auditores a partir de sus montajes previos, por lo que las actrices se incorporan inmediatamente en una dinámica ágil y vibrante. La trama dramatúrgica las hace funcionar alternadamente ya que mitades distintas del equipo resaltan en cada acto, por lo que cada actriz tiene su escena para destacar. Con tanta damisela junta “Safari para divorciadas” es el Huit femmes del repertorio de la compañia, lo cual es lógico ya que dentro en sus trabajos el protagonismo ha sido notoriamente femenino y coincidentemente la única obra con protagonista masculino (“Los dinosaurios desaparecidos”) es la que me ha parecido más endeble. Definitivamente sus personajes femeninos siempre han sido más memorables, por lo que aquí le están sacando jugo a su punto fuerte.

Otro punto interesante de este grupo de mujeres, al compararlas con los protagonistas antecesores, es que son bastantes normales. Eso sí, considerando una normalidad dentro de los márgenes exacerbados de la estética de la compañía y sin que necesariamente signifique una virtud. Los protagonistas de las obras anteriores podían ser catalogables con el DMS-5 y hasta ahora el desfile había incluido a agorafóbicos, narcisistas, paranoicos, hiperfágicos, entre tantos otros. En cambio estas divorciadas tienen falencias más cercanas: serán egoístas, clasistas, alcohólicas y/o reprimidas, pero no son necesariamente trastornadas (más allá de una obsesión colectiva con el animal print). Cada una sabe muy bien lo que desea, pero irónicamente a pesar de pertenecer al 1% que tiene todo a la mano sus deseos siguen insatisfechos porque no son de origen material sino más bien sociológicos.

Como ya es habitual de la compañía las referencias pop corren como cauce del Nilo, citando a varios clásicos televisivos de los ochentas y noventas, por lo que la obra es como si la Vicky y la Gaby estuvieran en un mundo que mezclara “Los dioses están locos” con “El Club de la divorciadas”. Reclamar por esta matriz televisiva (ejercicio preferido de críticos canónicos y teatrenses ígneos) es quejarse de porque agua moja; y exigirles mayor seriedad es inconducente. La seriedad resuena disonante en las obras de Los Contadores Auditores y en el caso de “Safari para divorciadas” los temas graves apenas son presionados los disparan hacia otra tangente, lo cual les resulta más efectivo. Resumiendo a modo de analogía musical: Sería pedirles que sean Rage Against The Machine, cuando siempre han sido The B-52s. Peras al olmo.

Con Cynthia, mi partner-espectadora, hemos tenido debates intensos sobre este tema ya que considera a los Contadores Auditores como demasiado vanos y una mera moda. Pero ahí le discrepo, porque si en verdad fueran moda otros grupos ya los estarían imitando, como ocurre con Teatro La Resentida (los The Offspring de la escena local), grupo al que cada mes un par de compañías emergentes que trata de copiarles (sin resultados) su estilo de creación. El problema que pertuba a los “artishtas” respecto a Los Contadores Auditores es que éstos se alimentan del inconsciente colectivo contemporáneo que es la baja cultura popular de masas. Y sin embargo estos “artishtas” adoran a Tarantino, quien usa el mismo método en sus películas, sólo que él usa sangre y pistolas y por lo tanto es “serio”. FITAM ha promocionado la obra como una comedia negra, definición no del todo exacta y que requiere de un ajuste en su carta cromático-gráfica: Es más bien una comedia de lunares fluorescentes.

Evaluación: Como dijo el filósofo: viajar será inmoral, pero es inmoralmente constructivo.
Recomendado para: Benicio Subercaseaux, Tere Marinovic y Josefina Reutter
Funciones: Viernes y sábado a las 22:00 horas, domingo a las 20:00 horas, hasta el 1 de Junio en Teatro del Puente (Parque Forestal s/n, al costado del Puente Pío Nono, Santiago Centro, Metro Baquedano) Entrada general: $6.000, tercera edad: $4.000, estudiantes: $3.000. Parte del Ciclo Teatro Hoy de la Fundación Teatro a Mil.

Ficha Artística:
Dirección: Los Contadores Auditores
Dramaturgia: Juan Andrés Rivera
Elenco: Carla Casali, Trinidad Squella, Jacinta Langlois, Camila Le-Bert, Cecilia Herrera, Catalina Osorio, Juan Cristóbal Fernández
Diseño integral: Felipe Olivares, Gabriela Sánchez
Música original: Masiel Reyes
Producción: Evelyn Ortiz

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