En busca del Huemul Blanco

Obra: En busca del Huemul Blanco
Género: Musical mítico zoográfico

“When the wind blows
and the rain feels cold
With a head full of snow
With a head full of snow”

William B. Yeats

Huemul blanco

Según la ley de conservación de la materia, la cantidad de masa se mantiene constante después de una reacción, por lo cual nada de materia se pierde sino que todo se transforma. Si aplicara forzosamente esta idea a una percepción estética, ante la sensación de saber a dónde había ido a parar el resto de exuberancia pop que estuvo contenida en la última obra de Los Contadores Auditores (Manual de defensa personal), se puede conjeturar que no se dispersó, sino que se destiló en una obra distinta: En busca del Huemul Blanco.

Es inevitable la comparación con Manual de defensa personal, ya que debido a su cercanía de estrenos, se pueden considerar como obras mellizas complementarias. Aunque ocurre un fenómeno peculiar: Manual de defensa personal contiene mejores ingredientes por separado (texto, elenco, diseño), pero En busca del Huemul Blanco fluye mejor como espectáculo en su totalidad. Quizás hay una mayor comodidad en la dirección de elencos más numerosos, o una mayor jouissance en el arrojo de montar un musical, después de haber tanteado con escenas similares en sus trabajos anteriores.

En busca del Huemul Blanco trata sobre un grupo de albinos comandados obsesivamente por una veterana directora audiovisual, enfrascados en una fantástica aventura por la mágica y sin igual oportunidad de encontrar al legendario y escasamente avistado Huemul Blanco, para filmar un documental a favor de una benévola causa humanitaria. Sin embargo, cada integrante del grupo tiene sus disparatados motivos ocultos para apropiarse de la captura de esta criatura, por lo que empieza una seguidilla de disputas y traiciones extravagantes. En esta ocasión, se nota el cambio de mano en la dramaturgia ya que la trama se concentra más en la fábula surrealista que en una metáfora política subyacente, lo que simplifica bastante el relato pero que se logra sostener porque el ritmo de dirección no permite ninguna pausa como para que eso se resienta tanto.

En la interpretación se exacerban las neurosis propias de cada personaje, presentándonos una galería de seres desequilibrados e individualistas (aunque considerando que como la mayoría de estos personajes son audiovisualistas, quizás no esté tan alejado de la realidad). En el elenco se destaca a Pablo Manzi como un sorpresivo, refrescante y cuasi idéntico Eminem, que vaga perdido entre los bosques sureños y Andrea García-Huidobro como una desquiciada villana cuya malignidad permea hasta en lo más intrínseco de su ser. En el diseño, en esta ocasión optaron por una estética de contrastes extremos en blanco y negro, siendo lo más atractivo la “escenografía móvil” donde usan un grupo de “árboles humanos” vestidos con una maraña de retazos oscuros que se redistribuyen espacialmente de acuerdo a la necesidad de cada escena, dándoles el aspecto de una versión selknam del bosque de Birnam.

En el ámbito musical, la obra ofrece un listado apto para karaoke, a partir de adaptaciones de canciones pop, agarrando tanto de artistas actuales como Lady Gaga y Amy Winehouse; y más antiguos como Mecano e incluso llegando a The Mama’s & The Papa’s, lo que expedita una empatía más emocional con el montaje. Eso sí, aún considerándolo como un musical post-moderno, el elenco requiere más entrenamiento vocal en las canciones, que suenan disparejas cuando se enfrentan a ellas de manera individual, y sólo en los dúos o coros se logra ocultar el desnivel.

En esta obra, aunque sea hilarante y pegajosa, de todas formas siguen corriendo las mismas advertencias respecto a los montajes de Los Contadores Auditores: Si usted es de esas personas que gusta de leer a Foucault junto a un café negro, entonces errará de sendero en este bosque (como le pasó a mi amiga Cynthia), pero si Ud. disfruta ver películas con pop-corn, entonces estará en su salsa.

Evaluación: El primer albor de la aurora polar, oyendo el galopar de una manada de unicornios blancos de Cydonia.
Recomendado para:  El profesor Rossa, audiovisualistas en escabeche, la barra del Colo-Colo (Albo Campeón).
Funciones: Jueves a sábado, hasta el 13 de Julio, a las 22 horas en el Teatro del Puente (Parque Forestal, al costado de Av. Pío Nono, Metro Baquedano). Entrada general: $5000. Estudiantes y 3ra Edad: $3000.

Ficha técnica:
Compañía: Los Contadores Auditores
Dirección: Juan Andrés Rivera
Dramaturgia: Felipe Olivares
Elenco: Andreina Olivari, Sandra Araneda, Andrea García-Huidobro, Evelyn Ortiz, Ricardo Montt, Patricio Yovane, Pablo Manzi
Diseño Integral: Felipe Olivares, Gabriela Sánchez
Coreografías: Francisca Muñoz
Canciones: Daniela Schalchli y Masiel Reyes
Música: Juan Manuel Herrera
Preparación Vocal: Loreto Araya Abdala
Producción: Evelyn Ortiz

Epílogo: “A whiter shade of pale”

Esa noche después de ver la obra, Jaques de la Brioche y su acompañante Cynthia Ragoût, promesa en ciernes del arte retro-conceptual, fueron a cenar un carpaccio de ciervo a Patio Bellavista, acompañados por un delicioso Cabernet Sauvignon, cuando de pronto y en medio de la cena, Cynthia espetó:

Cynthia: La verdaaad, Jaaaques, me aburrí…
Jaques: ¿En serio? Y eso que tenía toda esa cosa pop que tanto te atrae.
Cynthia: Sí, pero que el huemuuul fuese una metáaafora de la felicidaaad, era taaan (agita su boquilla)… Coca-Cooola…
Jaques: Ella, ella, la Heiner Müller. ¿Acaso prefieres el patinazo que vimos anoche?*
[*Cuarteto, que después de una sesión recuperativa de hora y media de daiquiris de rambután, cayó a categoría “We’re not gonna take it”]
Cynthia: No. Heavens, nooo… Pero a decir verdaaad esperaaaba más sustaaancia…
Jaques: Entonces anda a comprar un paquete de guaguitas al quiosco. De cualquier modo, hay un detalle divertido.
Cynthia: ¿Qué cooosa?
Jaques: Que tú también te envicias con los cigarrillos mentolados, como ese personaje de la obra.

Y así pasaron un par de segundos silenciosos, hasta que Cynthia, cual directora de arte histérica, le lanzó una bocanada de humo en pleno rostro a Jaques.

Cynthia: Taraaado…

La conversación se enfrió, pero el Cabernet Sauvignon mantuvo la tibieza en el sistema digestivo.

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2 comentarios sobre “En busca del Huemul Blanco

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