Bailando para ojos muertos

Obra: Bailando para ojos muertos
Género: Drama familiar descascarante

 

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En la dramaturgia de Radrigán abundan los fantasmas, almas en penas, muertos no-muertos, vivos no-vivos y diversos individuos que permanecen en un constante estado límbico. (Esto me recuerda que tengo que guardar en el calendario un miércoles para ir a Ceremonial del macho cabrío) En Bailando para ojos muertos no hay nadie muerto físicamente (aún), pero después de décadas de desgastantes desencuentros familiares que terminan en agrios empates, sus personajes ya están más que erosionados emocionalmente.

Un hijo homosexual regresa al hogar paterno después de años sin aparecer de visita, con la intención principal de solicitarle a su padre, un premiado novelista, la escritura de una pieza teatral para un espectáculo de transformismo. Sin embargo, tanto éste hijo como sus progenitores saben de antemano que esta reunión se tornará en una incesante guerra sin ganadores, batallada con el filo de las palabras, en la cual los corazones ya están más que cauterizados. En especial cuando los obstáculos presentes en éste ámbito familiar corren más allá de los prejuicios morales y sus obvias contradicciones. También atacan el deseo de ser reconocido como individuo, las diferencias de apreciación artística, el desvanecimiento del amor, la dificultad de la vejez y sobre todo la constante cercanía de la muerte, el eterno gran problema ineludible.

El texto es cautivante y tiene la intensidad de un carrusel indetenible, regando con chispas de humor incluso los momentos más acres y con citas literarias precisas que funcionan como armas en esta disputa consanguínea. La acción, aunque contenida en tres personajes y con escasos cambios escénicos, nunca alcanza a perder el ímpetu. El elenco es pura sandía calada con Pablo Schwarz como el hijo, quién con sus movimientos y actitud acerada mantiene vibrante la escena; José Soza como el padre de carácter aplomado que se desvive en su obstinación dogmática y Diana Sanz como la férrea madre, quien a pesar de su invalidez intenta sostener el minúsculo vínculo que todavía los une a los tres.

Categoría: Highway Star 
Evaluación: 5 ramos de tulipanes y una caja de pinturas Rembrandt.
Recomendado para: Toda esa gente que dice que sólo quiere ver actores conocidos. Aquí esa excusa no le corre.
Funciones: Jueves a sábado a las 21 hrs. Domingo a las 19:30 hrs. Hasta el 12 de Mayo, en Teatro de la Palabra (Crucero Exéter 0250, Barrio Bellavista). Entrada general: $8000. Estudiantes y 3ra Edad: $4000. Preventa de entrada general a mitad de precio entre las 17 a 18:30 hrs. en la boletería del teatro.

Ficha técnica:
Dirección: Víctor Carrasco
Dramaturgia: Juan Radrigán
Elenco: José Soza, Diana Sanz, Pablo Schwarz

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