Tendencias para el 2013

No tuve mucha actividad durante Diciembre principalmente porque el mes resultó tan corto, y había tanto remontaje y egreso que las pocas obras de las cuales podría haber escrito algo tenían tan pocas funciones que se acababan a la semana siguiente de haberlas visto. Además tenía poco tiempo disponible para escribir al tener que preparar los regalos para toda la parentela, o si no les doy una oportunidad para abrir un ciclo de recriminación pasivo-agresiva por olvidarme de alguno de ellos. Pero no importa, todo este esfuerzo tendrá su recompensa cuando algún tío-abuelo “descanse eternamente” y me quede con toda la hacienda, como un Lopakhin cualquiera. En fin, suficiente enredo familiar, que esto no da para un drama norteamericano ni menos para una película navideña.
A modo de resarcirme por la nula actividad, y en vez de hacer el típico recuento del año, me las daré de pitoniso con un compendio de las tendencias (que ya son constantes) teatrales para el 2013:

N° 1: “Un data-show, mi reino por un data-show”
Así como avanza el desarrollo tecnológico, a su vez avanzan los antojos de los creadores por usar lo más reciente en electrónica. Pero honestamente, para que estamos con cosas; el 82.5% de los proyectores que se usan en las obras (descontando el uso para proyectar subtítulos) sobran narrativamente. Sin embargo, sigue prevaleciendo el capricho de usar uno, aún cuando no haga falta. Sospecho que el método es el siguiente: Si no hay financiamiento para la escenografía, se proyecta con un data show; si va a faltar un actor para la escena, se proyecta con un data show; si toda la escena resulta un fiasco, se reemplaza por completo con algún video bajado de YouTube. Al final, el diseñador audiovisual termina con más responsabilidades artísticas que el director de la obra.

Ya en otro caso, seguramente uno o dos de los “elefantes blancos” que financiará el FONDART (porque siempre hay uno o dos) incluirá el uso de 6 tablets de última generación en escena, los cuales se repartirán entre el elenco después de la primera y única temporada que se presente. Como ya no existen concursos juntando tapas de yogurt, ésta es la segunda mejor forma para ganarse un aparato de esos.

N°2: “Y el hipster caminará libre sobre las Grandes Alamedas”
Lo auguró el GAM y lo confirmó el FITAM: el 2013 se viene el aluvión de obras sobre los 70. Por lo tanto, es probable una erosión temática en la cartelera, similar a la del año 2010, que con lo del bicentenario a todos les dió por investigar la “chilenidad” (otro tema conformado por patas de gatos y caballos). Aunque la dificultad no es tanto el tema sino que las formas de abordarlo. Mencionando un par de ejemplos efectivos, El taller logró crear una comedia negra sobre ese período que no sólo era entretenida sino que también catártica y El año en que nací (obra con la que me pondré al día este Enero) le acertó con su propuesta más enfocada en lo familiar y anecdótico.

Aun así, no me sorprendería que en Septiembre hubieran cinco o más obras biográficas sobre Salvador Allende. Por lo menos habría algo que ver aparte de los incontables montajes de La pérgola de las flores. A estas alturas lo que podría ser llamativo sobre el tema sería un musical-parodia sobre el acto de Chacarillas. La banda sonora está más que lista y los vestuarios se pueden pedir a las bodegas de Los 80s y Los archivos del cardenal y en las coreografías se pueden asesorar con Cabaret Burlesque. El clímax sería una secuencia a lo “Esther Williams” con Patty Maldonado lanzándose de bombazo en la piscina Tupahue. Megavisión podría transmitir una función en vivo.

N° 3: “I can’t believe it’s not Schiller!”
Cada año hay un escritor clásico que es “redescubierto” y sus obras son “desestructuradas” y “reconstruídas” como si fuesen una torre de Jenga. Este año hubo un exceso de “Hamlets” (LEAVE HAMLET ALONE! ;_; ) y recién a final de año se montó el texto original. Habrá sido un montaje bastante tradicional y correcto pero por lo menos era el producto original y no el sucedáneo “jurel tipo salmón” de Hamlet. (Punto aparte: Para el teatro local, Shakespeare sigue siendo un escritor de tragedias. Todas sus comedias siguen esperando guardadas en el congelador. Las actrices deberían atinar, sus mejores personajes femeninos están en las comedias.)

Como el hombre es un animal de hábitos y los ciclos celestiales han de cumplirse, este año alguna compañía montará una nueva versión de El pelícano de Strindberg, pero para que no se note tanto la repetición le cambiarán el contexto a un ambiente futurista o montarán los diálogos en sentido inverso, o serán representados mediante una performance de danza interpretativa en la azotea del Costanera Center. Sobre el dramaturgo que será designado por las divinidades para ser desmenuzado el 2013, sólo el tiempo lo dirá.

Todas estas tendencias se pueden acoplar a gusto y según la necesidad. A modo de ejemplo, mi “relectura” de Guillermo Tell de Schiller transcurre en un universo paralelo donde el actual Ministro de Defensa es el Presidente, y el protagonista planea una imitación del atentado de Cajón del Maipo de 1986, realizando su entrenamiento en un departamento vacío con un X-Box Kinect. Como ven, sumamente postmoderno y contemporáneo. (Vamos jurado de FONDART, sé que les tinca la idea.)

¡Tengan todos un prolífico año 2013!

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