El hombre del cartel

Obra: El hombre del cartel
Género:
Sátira social carbonatada

Reseña: Un hombre descubre la felicidad viviendo sólo detrás en un cartel de la Coca-Cola, pero sus amigos y familiares vienen a buscarlo con sus “mejores” intenciones.

“¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!”
– Pep Guardiola, ex entrenador del FC Barcelona.

Ésta es la segunda obra del mes donde la Coca-Cola cumple un rol relevante, ante lo cual supongo que deben de estar muy satisfechos en Embotelladoras Andina. En El hombre del cartel, Rubén, un ermitaño contemporáneo, se ha construído una choza detrás de un cartel en altura de la Cola-Cola y está a cargo de cuidar las luces de la estructura publicitaria. Encerrado ahí se pasa el día tomando jote, a tal punto que llega a ver en Dios en la cordillera. De vez en cuando es visitado por su amigo Chocolo, un joven muy superticioso; y su hija Francisca, una chiquilla chúcara. Cada uno viene con su propósito: Chocolo quiere festejar los tijerales de la choza para evitar que caiga una maldición y Francisca escapa de su madre, Carmen, una mujer a la cual le faltan tornillos de todas las medidas existentes.

Entre estos 4 peculiares personajes la obra corre de manera vivaz y cada vez más desaforada a medida que van ocurriendo los abundantes sucesos: El cumpleaños de Chocolo, la atrabiliaria relación entre Carmen y su hija, los intentos de Chocolo de enamorar a Francisca, el asado de los tijerales, y así un largo listado mientras Rubén sólo desea que se vayan todos (a la punta del cerro) para recuperar su endeble paz. El elenco mantiene las escenas de forma burbujeante, pero en el último trecho la obra comienza a perder gas: Las dinámicas entre los personajes ya están más que establecidas y el estilo exagerado a esa altura ya fatiga un poco. Sin embargo, y antes de que la obra se desvanezca, se remata en un hermoso monólogo de Rubén y un final sorpresivo.

El diseño, tanto en escenografía como en el vestuario, tiene una paleta de colores muy chilena, contrastando colores crudos y saturados. Las dimensiones del espacio de la pieza son realmente mínimas, produciendo una suerte de “olla de presión” que intensifica la tensión existente entre los personajes. Asombrosa e inesperada es la bajada del techo, que permite el desarrollo y presentación de escenas muy íntimas en paralelo. La música es graciosa, recreando las melodías pegasosas de los comerciales de Coca-Cola en forma de corridas y rancheras.

El hombre del cartel presenta una realidad social muy amarga, envuelto en una propuesta endulzada para entregar un mensaje ácido. Un trabajo muy sabroso.

Recomendado para: Visitantes asiduos y novatos de La Piojera y El Hoyo.
Categoría:
“Good Vibrations”
Funciones: Última semana, jueves a sábado a las 20:00 hrs. hasta el 27 de Octubre en Teatro del Puente. Entrada general $5000, estudiantes, 3ra edad y jueves populares $3000.

Ficha técnica:
Dirección: Daniela Aguayo
Asistente de dirección: Yazmín Lolas
Elenco: Sebastián Ibacache, Karim Lela, Ingrid Parra, Alejandra Vega
Diseño escenográfico y de luces: Matías González
Vestuario: Los Contadores Auditores
Música: Alejandro Miranda
Grafica: Javiera Bello

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