El Operador

Obra: El Operador
Género:
Drama laboral alucinatorio

Reseña: Una inteligente sátira acerca de uno de los trabajos más vituperados: los recepcionistas telefónicos, quienes se debaten personalmente entre su necesidad de subsistencia y su salud mental.

¿Hay una actividad tan vilipendiada como los operadores de call center? Siempre llaman en los momentos más inoportunos, (si supieran la cantidad de smartphones que se han ido por el retrete por interrumpirme una sinfonía de Sibelius…) para convercerte de contratar las cosas más absolutamente innecesarias. En el caso opuesto, cuando uno tiene que contactarse con un servicio técnico, después de numerosos “presione el número tanto…” y melodías repetitivas de piano, se pierde la cordura y surge un alivio enorme para cuando por fin contesta una voz humana.

El Operador se encarga de mostrarnos la vida privada de esas voces a través de tres personajes: un operador recién contratado, su compañera del cubículo adyacente y el supervisor directo de ambos. Tres engranajes de una maquinaria mucho mayor y, al parecer, infinita. Las expectativas del joven trabajador y su compromiso con la empresa empiezan a disminuir a medida que va perdiendo la noción del tiempo debido a las dilatadas horas extras, la escasez del contacto humano y la amenaza constante de extraviar su propia individualidad.

El montaje está bien dirigido, concentrándose en presentarnos todas las facetas de las relaciones entre estos tres seres, pasando de momentos muy dramáticos e íntimos a instantes sumamente irónicos. Sin embargo, el exceso de apagones durante el avance de la obra hace que el ritmo se sienta entrecortado y eso le termina jugando en contra en el final, pues no se asume inmediatamente el fin la obra. Además hay una escena extrañamente metafórica con unas tijeras que no pega ni junta con el resto. En la actuación, se destaca la actriz por su monólogo y su sutileza de gestos, sobre todo en la escena del transcurso del día de la oficina, escena que resume de forma concisa y consistente el mundo y el mensaje de la obra.

Un punto interesante de la puesta en escena es el sonido, ya que es producido en vivo mediante la distorsión de una guitarra eléctrica, colaborando a intensificar el ambiente enrarecido de la obra. La escenografía, un largo pasillo grisáceo con ventanales, de aspecto plano al inicio, sorprende con unos recovecos ocultos al espectador.

En resumen, es una obra muy satisfactoria que plantea los problemas del individuo y sus condiciones laborales desde un punto de vista ácido e ingenioso.

Recomendado para: Gerentes de compañías teléfonicas, relacionadores públicos y gente que hace pitanzas.
Categoría: “Good Vibrations”
Funciones: Martes y miércoles 20.30 horas, hasta el 31 de Octubre, en el Teatro del Puente. Entrada general $4.000, Estudiantes y tercera edad $2.000

Ficha técnica:
Producción: Tetraedro -Desarrollo de Proyectos Escénicos-
Dramaturgia y Dirección: Jonathan Aravena
Asistencia de Dirección: Macarena Béjares
Dirección de Contenidos: Paulina Medel
Elenco: Carlos Aedo, Eleodoro Araya y Soledad Cruz
Diseño: Isidora Carriquiry
Sonido y Ejecución en Vivo: Mauricio Flores
Gráfica y Fotografía: Kurt Petautschnig
Comunicación y Prensa: Verónica Flores

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s