Surinam

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Surinam

Funciones: Del 5 al 28 de mayo, jueves a sábado 20:00 horas, domingo 19:00 horas, en Centro Cultural Matucana 100 (Av. Matucana 100, Estación Central, Metro Quinta Normal). Parte del ciclo Teatro Hoy 2017 de Fundación Teatro a Mil.

Ficha artística:
Dirección: Los Contadores Auditores.
Dramaturgia: Juan Andrés Rivera.
Elenco: Jaime Omeñaca, Elvis Fuentes, Jaime Leiva, Benjamín Bravo, Jacinta Langlois, Francisca Muñoz.
Diseño integral: Felipe Olivares.
Producción: Evelyn Ortiz.
Creación audiovisual: Sebastian Pereira.
Música: Rocío O’Shee, Loreto Ríos, Daniel Marabolí, Octavio O’Shee.
Patrocinio: Checoeslovaquia y Casa Matriz.

El padre

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Funciones: Del 28 de abril al 27 de mayo, miércoles a sábado 20:00 horas, en Teatro Universidad Católica (Jorge Washington 26, Plaza Ñuñoa).

Ficha artística:
Dirección: Marcelo Alonso.
Dramaturgia: Florian Zeller.
Elenco: Héctor Noguera, Amparo Noguera, Rodrigo Soto, Ricardo Fernández, Carolina Arredondo, Paloma Moreno.
Traducción: Simón Morales.
Diseño escenográfico e iluminación: Cristian Mayorga.
Realización: Cuervos Rojos.
Vestuario: Taira Court.
Dirección de escena: Catalina Stuardo.
Música: Daniel Marabolí.
Productor Ejecutivo: Marcos Alvo.
Gestión Internacional: Ignacio Santa Cruz.
Producción: The Cow Company.

El Dylan

Obra: El Dylan
Género: Drama discriminatorio criminalístico

He’s just a poor boy from a poor family
Spare him his life from this monstruosity

Henry Boys

El Dylan

Pesquisa:
Analizar las siguientes pruebas para establecer el motivo emocional involucrado en el homicidio de Dylan Vera.

Prueba N°1: Un collage de rostros
Un crimen requiere un cuerpo, pero el de Dylan Vera ya está bajo tierra, una conciencia deviniendo en humus. Aun así su cadáver será el borde del rompecabezas que se completará a partir de los relatos de las distintas personas que lo conocieron: su madre, sus vecinos y los transformistas de un circo pobre. Sin embargo cada uno lo conoció desde distintas facetas: los transformistas le enseñaron los métodos para lograr su ansiada metamorfosis mujeril; su madre le busca un empleo que le reinstaure la masculinidad; mientras que para los vecinos, que lo vigilan detrás de las ventanas de su vivienda, se vuelve un objeto tanto de deseo como de envidia y desprecio. ¿Cuál de esas proyecciones identitarias era Dylan? ¿Todas? ¿Ninguna?

Caso Nabila (2)Prensa sobre el caso Nabila Rifo, abril 2017.

Prueba N°2: Una dalia salvaje
Una flor es una estructura reproductiva que puede poseer órganos masculinos y/o femeninos. Las flores que contienen ambos órganos son denominadas como “bisexuales” o “perfectas”. Con lo que surge la siguiente contradicción para alguien con creencias conservadoras: si una figura divina creó todo lo existente, desde lo cual se define una ley natural, ¿por qué estableció la variedad sexual como perfección en una especie y como desviación en otra? Da para pensar en la próxima vez que se lleve un ramo de penes y vaginas vegetales a una ceremonia católica. Pero me estoy desviando, conceptualmente. La disputa por la definición de género de Dylan empieza desde el inicio: Los transformistas siempre hablan de “La Dylan”, a lo que su madre corrige inmediatamente remarcando “EL Dylan”. Hasta el género gramatical se convierte en una interrogante cuando la identidad no corresponde a una categorización bipolar.

Caso Nabila (3)Prensa sobre el caso Nabila Rifo, abril 2017.

Prueba N°3: Un chaleco verde
El vestuario de la obra replica estos cuestionamientos de género al uniformar a los cinco intérpretes en sucesivas capas de prendas que deshojan las asociaciones de color y forma: ¿qué cortes o texturas se vinculan a cada género? ¿el color negro es masculino, femenino o neutro? ¿por qué si el dimorfismo corporal tiene más diferencias en la parte superior (torso), resulta socialmente más descolocante en las vestimentas inferiores (falda masculina)? Aunque hay otro cambio de ropaje más interesante: la localización geográfica. El caso real que inspiró la obra ocurrió en La Pintana, comuna periférica del sur de Santiago, pero el dramaturgo Bosco Cayo lo traslada a La Ligua, ciudad de la V Región. Esto no solo es un gesto de consecuencia autoral (las obras de Cayo siempre suceden afuera de la capital, por ende fuera de los circuitos de poder), sino que también es una correspondencia a la posición excéntrica del protagonista: un muchacho que se distancia de las costumbres sociales de su pequeña comunidad y por lo tanto pasa a ser rechazado. Que La Ligua además sea un punto de contacto en la ruta de ciudades más grandes refuerza las tensiones entre desplazamiento, urbanidad y barbarie.

Caso Nabila (1).jpgPrensa sobre el caso Nabila Rifo, abril 2017.

Prueba N°4: Una carta de ajuste
La iluminación en las últimas obras dirigidas por Aliocha de la Sotta ha tenido un carácter de inquisición psicológica. Esta noción se mantiene acá, con un predominio de contraluces y recortes cuando los personajes declaran sus intimidades, con la precaución conductual de que sus secretos no salgan a la luz. Sin embargo ese temor es expuesto cuando la televisión aparece con la intensidad de una bofetada lumínica. Es peculiar la actitud de la prensa en la obra: se establece como defensora de la verdad y para lograr ese propósito persigue y presiona a sus invitados, la madre y los profesores de La Ligua, para que revelen su verdadera opinión respecto a la discriminación valórica de la ciudad; pero a su vez esa urgencia televisada solo busca satisfacer la necesidad de validarse como medio más que defender una causa. La opinión pública impuesta por transmisión no es garantía del bien común y hasta puede ser responsable de efectos contraproducentes. Luego vendrá otro crimen y el espectáculo del escándalo se reiniciará, mientras el caso anterior se vuelve polvo y ceniza.

Funciones: Del 7 al 30 de abril, jueves a sábado 20:00 horas, domingo 19:00 horas, en Sala Patricio Bunster del Centro Cultural Matucana 100 (Av. Matucana 100, Estación Central. Metro Quinta Normal).

Ficha artística:
Compañía: Teatro La Mala Clase.
Dirección: Aliocha de la Sotta.
Dramaturgia: Bosco Cayo.
Elenco: Juan Pablo Fuentes, Paulina Giglio, Guilherme Sepúlveda, Jaime Leiva y Mónica Rios.
Diseño de iluminación y escenografía: Rodrigo Leal.
Diseño vestuario: Felipe Olivares.
Realización escenográfica: Macarena Ahumada y Equipo Checoslovaquia.
Realización vestuario: Susana Arce.
Música: Fernando Milagros.
Producción: Francesca Ceccotti.
Gráfica: Javier Pañella.

Bitácora estival – Enero 2017

Día: 6 de enero
Clima: Despejado.
Obra: Blanche Neige, de Ballet Preljocaj (Francia)
1475093723nains_0332_blancheneigejeanclaudecarbonneReseña en haiku: Cuento clásico / es entretejido de / modo moderno
Coordinadas en el plano cartesiano de ballets: Más cerca de El lago de los cisnes que de La bella durmiente, aunque la Reina Malvada irrumpa a lo Carabosse.
Destacado: La escena introductoria de los enanos, como pirquineros hiphoperos escalonados en escalada, acompañados por el tercer movimiento de la sinfonía N°1 de Mahler. De hecho la conjunción contínua durante la obra entre la música de Mahler, los movimientos intermitentes y la visualidad surrealista es peculiar y refinada.
“Previously in Project Runway”: Se publicita bastante el diseño de Jean Paul Gaultier, aunque es más interesante el vestuario masculino con los enanos grunge, los cortesanos bolsudos y el Príncipe como torero naranja y neón.
“¿Es apta para el retoño de mis entrañas?”: Depende de la paciencia de su descendencia genética. El programa dice que es apta desde los 9 años, pero por la duración (casi dos horas) y el ambiente penumbroso diría que es más adecuada para adolescentes, que es la justo la edad cuando los cuentos de hadas se ponen en duda.


Día: 4 de enero.
Clima: Despejado.
Obra: Tarascones (Argentina).
Género: Comedia negra de alta alcurnia. 
14752754645K1A4402TarasconescPrensaTeatroNacionalCervantes.jpgReseña en haiku: Cuatro señoras / a la mucama juzgan / por cruento crimen.
Antecedentes: Producción del Teatro Nacional Cervantes dirigida por Ciro Zorzoli, de quien se ha presentado aquí anteriormente la comedia Estado de ira y el drama Traición. Tarascones es parecida en estilo a Estado de ira, así que hay risas y sorpresas más que aseguradas.
Destacado: La dramaturgia, de Gonzalo Demaría. Escuchar a estas damas encopetadas verborrear en verso es sumamente estrafalario. La dirección y el elenco le sacan provecho a las florituras líricas para afilar, aceitar y acentuar el ritmo cómico.
Observación etnológica: Al parecer lo guaraní es para la clase alta argentina como lo mapuche es para la clase alta chilena. Además ambas clases comparten el rollo fonético con la doble erre.
Comparación referencial: Es como si François Ozon hiciera un remake del documental La once, de Maite Alberdi.
¿Recomendable?: “Requetemasia’o”. Seguramente también le fascinará a La Vieja Cuica.

Recuento escénico 2016

Estimados opacos, opacas, opacxs, opaces, Opazos, no pacos, nopales, ópalos:

Bienvenidos al recuento escénico de 2016, mejor conocido como el año que superó a Tito Andrónico y a Game of Thrones en cantidad y variedad de muertes impactantes.

muertos2016Un año como todos, pero poderoso

Pero este no es un recuento de obituarios, sino de teatro (si es que se diferencian ambas cosas) sobre mis obras preferidas del 2016. Como es habitual, invocaré mi modo de vocero y empezaré con los datos duros:

Datos irrelevantes
Obras vistas entre los meses de enero a diciembre de 2016: 127 obras
Estrenos nacionales: 83
Puestas al día con reposiciones: 14 (Incluye 4 regionales)
Obras internacionales: 18 (Incluye dos transmisiones del National Theatre Live)
Repeticiones de obras vistas anteriormente: 12

Categorización de los estrenos nacionales santiaguinos vistos en 2015, por nivel de satisfacción:
– “Highway Star” (muy bien): 20
– “Good Vibrations” (bien): 28
– “Definitely Maybe” (regular): 25
– “Dazed and confused” (mal): 10

Vi menos obras que el año pasado, pero eso se puede adjudicar a que este año no tenía disponibles los jueves. El número significativo es la cantidad de estrenos, bastante menor a lo habitual. Fue curioso esta vez que las carteleras de abril y octubre, meses que se caracterizan por los estrenos de otoño y primavera respectivamente, estuvieran llenas de reposiciones de obras de años anteriores. Si lo vemos desde un punto de vista positivo, este fue un buen año para ponerse al día o repetirse obras; pero por otro lado la dramaturgia local estuvo bastante en receso, entre montajes de clásicos (internacionales y chilenos) y otros trabajos que priorizaron la experimentación visual y sonora.

Categoría “Highway Star”
Me aburrí de ordenar las obras por orden cronológico, así que hay nuevo formato esta vez. Como son justo 20 obras, están emparejadas por similitudes temáticas, formales o contextuales.

Los aniversarios internacionales:
Happy End, dirigida por Álvaro Viguera. Sueño de una noche de verano, dirigida por Héctor Noguera.

En 2016 se cumplieron 400 años desde la muerte de William Shakespeare y 60 años desde la de Bertolt Brecht, aunque ninguno de estos dos montajes es de carácter lúgubre. De hecho, Sueño de una noche de verano fue la única comedia shakespearana de la temporada, con una festiva puesta en escena que reforzó el juego abismante del acto final, donde el público disfrutaba identificándose con las reacciones de los personajes, ahora en situación de espectadores. Una efervescencia semejante observó con el musical Happy End, que fue la cuarta obra más popular de la temporada pero que le producía urticaria encefálica a la intelligentsia. Este contraste de percepciones le otorgó a este montaje la cándida capacidad de iniciar encendidas discusiones, ¿y proponer debate no es uno de los objetivos del arte?

Las chilenidades revisitadas:
Parecido a la felicidad, dirigida por Francisco Albornoz. La viuda de Apablaza, dirigida por Rodrigo Pérez.

Dos postales de una idiosincrasia nacional del pasado siglo XX, pero que aún resuenan potentes en el presente. Dos triángulos de amores no correspondidos complicados por aristas económicas. Dos sorpresas visuales en la puesta en escena que desestructuraron la visión tradicional ceñida a la época histórica original. Mientras que en Parecido a la felicidad, el derrumbe escenográfico replicaba el desmoronamiento de las expectativas de la protagonista sobre su sueño futuro de una vida ideal, en La viuda de Apablaza el vestuario adelantaba como una generación más joven acabaría por sesgar a la generación mayor que los sembró y cultivó.

Las quimeras americanas:
Chan!, de Teatro del Carmen. Casco azul, de Teatro Amplio.

Debido a la aislada y loca geografía de este país, las descripciones de otras naciones siempre suenan más atractivas. De ahí la obsesión por equipararse a los países desarrollados en las organizaciones internacionales, pero esos calcos culturales acaban develando las insuficiencias locales. En Chan! se expone cómo el anhelo intelectual adquirido y fomentado en una meritocracia norteamericana no tienen lugar dentro del remedo neoliberalista impuesto en Chile; mientras que en Casco azul las ingenuas intenciones de una misión de paz de la ONU se ven superadas cuando el pueblo tercermundista que pretenden proteger les trae una revolución inesperada.

Los trinidades femeninas:
Un minuto feliz, dirigida por Aliocha de la Sotta. Topografía de las lágrimas, dirigida por Sebastián Jaña.

La sociedad, el trabajo, la soledad y el tiempo se exploran desde el corazón caleidoscópico de tríadas femeninas. El amargo trago que implica la elaboración de la fantasía erótica como medio de subsistencia es servida ardiente en Un minuto feliz. En tanto Topografía de las lágrimas le da una vuelta de tuerca a Las sirvientas de Jean Genet, para demostrar las zancadillas morales en que trastabilla una intelectual progresista al intentar establecer una relación equivalente con su empleada doméstica. Ambas historias destapan una sumisión laboral que pasa desapercibida porque están asimiladas como una intimidad cotidiana.

Las cuantificaciones de la conciencia:
Teorema, de compañía Tercer Abstracto. El efecto, dirigida por Ana López Montaner.

Las preguntas sobre los procesos físicos que participan en la composición de la conciencia me atraen profundamente. De ahí que los rompecabezas cronológicos de compañía Tercer Abstracto me entretengan tanto; incluso aun cuando Teorema se dedique a investigar las aplicaciones de las matemáticas en vida diaria pero yo mantenga la costumbre de contar con los dedos. Más peculiar es el caso de El efecto porque su conflicto psiquiátrico está dosificado en el género de ficción que más me cuesta: el drama romántico. Ahí fue la concreción de la dramaturgia de la británica Lucy Prebble lo que me voló el cerebro.

Los hogares expuestos:
Los que vinieron antes, de compañía La Laura Palmer. Ñuke, de KIMVN Teatro.

Así como la forma influye al contenido, hay ocasiones cuando el lugar más indicado para el mensaje de una obra es afuera de una sala de teatro. Como ocurría con el ingreso a la ruca en Ñuke, que trasladaba inmediatamente al público y lo convertía en un testigo ineludible de las consecuencias domésticas de vivir día a día bajo la presión policial. Por otro lado, el característico trabajo documental de la compañía La Laura Palmer se volvió más cercano en Los que vinieron antes al disponer las biografías de los abuelos del director Italo Gallardo en una distribución museística que incitaba la curiosidad y la empatía.

Las aventuras familares:
Acercando el universo, charla TEDatral, de Ñeque Teatral. La guerra de las matemáticas, de Los Contadores Auditores.

Disfrutar con una obra familiar es el mejor antioxidante mental, y mejor aún es cuando las obras recorren temas poco transitados habitualmente. El formato contemporáneo de la charla TED realzaba de manera amena el material científico en Acercando el universo, siendo la clase de ciencias naturales más encantadora y rítmica a la que haya asistido. La guerra de las matemáticas obvió el currículum educativo y lanzó lejos los cuadernos para proponer una desopilante historia detectivesca con una galería de personajes aptos para crear una saga de secuelas y tener su propio álbum de láminas.

Las parentelas transfiguradas:
Youtube, una historia de la humanidad, de Colectivo Grupo 11. La trágica agonía de un pájaro azul, de compañía La Niña Horrible.

Protagonistas que enfrentan su emocionalidad individual contra las imposiciones colectivas de normalidad social, dentro de ambientes atípicos y atemporales. Un futuro donde la personalidad se ha liquidado por completo es el mundo vaticinado por Youtube, una historia de la humanidad, donde la plataforma virtual se ha vuelto un reservorio antropológico del repertorio de los evaporados sentimientos humanos. Al contrario sucede en La trágica agonía de un pájaro azul, donde la depresión de Nina resulta un enigma incomprensible para su extravagante entorno familiar, quienes habitan en una atmósfera de parodia decimonónica.

Las que vi dos veces en el año:
Realismo, de Teatro de Chile. Ópera, de compañía Antimétodo.

La categoría de la gula experiencial, en donde el lenguaje fue intervenido y sobrepasado por la condensación visual y la materialidad sonora. El acontecimiento interactivo en Ópera fue una buena contraparte al acto personal de haber visto la temporada completa de ópera del Municipal de Santiago, lo que me permitió hacer comparaciones conductuales frescas sobre los espectadores operáticos en cada ocasión. En el caso de Realismo, verla de nuevo fue una urgencia repentina ante la súbita disolución de Teatro de Chile. Quería revivir este puzzle perceptivo, donde los límites humanos son definidos por los objetos circundantes, antes de que la obra trascendiera a la memoria.

Las que me movieron el piso:
Demonios, dirigida por Marcos Guzmán. Oleanna, dirigida por Rodrigo Bazaes.

Estas fueron las dos obras que me dejaron marcando ocupado al salir de la función y por las que estoy deliberando como mejor obra del año. Ambas coinciden en que son textos extranjeros con más de dos décadas que mantienen la causticidad en sus palabras y sus personajes devienen a la ferocidad. Demonios, del sueco Lars Norén, fue un martilleo implacable a los espejismos de la adultez, exhibiendo los pasos falsos de una madurez endeble construída por la posesión efectiva y afectiva; pero al final la cima de este año se la lleva Oleanna, del norteamericano David Mamet, quien parece haberse anticipado a las fisuras del poder, a los choques de género, a la desconfianza mutua persistente y al surgimiento de la posverdad. Sin duda es la obra más representativa de los temas que penaron durante 2016.

Obras que me repetí de años anteriores: Agnetha Kurtz Roca Method, Clase, ¡Parlamento!, La Victoria, Xuárez, Donde viven los bárbaros, No tenemos que sacrificarnos por los que vendrán, La tía Carola, Jemmy Button, El taller.

Internacionales destacados

Mejor obra internacional: Plexus, de Aurélien Bory. Prefiero mantener la memoria del asombro y no saber cómo levitaba Kaori Ito entre esas cuerdas.

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País destacado: Argentina. Sí, está al lado, pero es más cómodo cuando las obras vienen a uno. Sobre todo cuando en un mismo año vi Los corderos, La Wagner, Otelo, Tierra del fuego, El loco y la camisa, Vigilia de noche y La omisión de la familia Coleman. Y no, la obra donde actuaba Ricardo Darín no me interesaba en absoluto.

Transmisión destacada: As you like it, del National Theatre. Porque, siendo honesto, aquí nunca se montará esta comedia shakespeareana. Así que verla en pantalla gigante, y además en inglés, me parece un reemplazo aurático más que satisfactorio.

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Otras menciones por categoría

Actores protagónicos destacados:
Bosco Cayo en El pago de Chile.
Gabriel Urzúa en Happy End.
José Soza en El aumento.
Tito Bustamante en Inútiles.
Alejandro Goic en Conferencia sobre la lluvia.
Marcial Tagle en Oleanna.
Francisco Ossa en La viuda de Apablaza.

Actrices protagónicas destacadas:
Geraldine Neary en Happy End.
Francisca Lewin en Pulmones.
Catalina Martin en Oleanna.
Samantha Manzur en Ópera.
Catalina Saavedra en La viuda de Apablaza.
Blanca Mallol en Jardín.
Antonia Zegers en Los padres terribles.

Actores de reparto destacados:
Juan Pablo Miranda en Sueño de una noche de verano.
Luis Dubó en Sueño de una noche de verano.
Gabriel Cañas en Happy End.
Cristian Carvajal en La viuda de Apablaza.
Juan Pablo Fuentes en La trágica agonía de un pájaro azul.

Actrices de reparto destacadas:
Bélgica Castro en Pobre Inés sentada allí.
Carmina Riego en Parecido a la felicidad.
Elvira López en Happy End.
Nona Fernández en La guerra de las matemáticas.
Marcela Salinas en Realismo.

Elencos destacados:
Categoría tríos y/o cuartetos:
Un minuto feliz
Topografía de las lágrimas
Demonios
Parecido a la felicidad
Casco azul
La dama de Los Andes

Categoría “Caben en un Fiat 600”:
Youtube, una historia de la humanidad
Realismo
Falsificadores del alma
Ñuke
Teorema
La trágica agonía de un pájaro azul

Dramaturgia destacada:
Hospital del Trueno, de Daniel Acuña.
Chan!, de Camila Le-Bert.
La trágica agonía de un pájaro azul, de Carla Zúñiga.
Topografía de las lágrimas, de Luis Barrales.
La dama de Los Andes, de Bosco Cayo.

Escenografía destacada:
El malentendido, por Manuel Morgado y Luis Alcaide.
Parecido a la felicidad, por Catalina Devia.
Ñuke, por Natalia Morales.
Realismo, por Claudia Yolin.
La trágica agonía de un pájaro azul, por Sebastián Escalona.

Vestuario destacado:
Sueño de una noche de verano, por Carolina Sandoval.
Ópera, por Toro.
Manual de Carroña, por Daniela Portillo
La viuda de Apablaza, por Catalina Devia.
La trágica agonía de un pájaro azul, por Elizabeth Pérez y Fran Pizarro.

Iluminación destacada:
Un minuto feliz, por Rocío Hernández.
El malentendido, por Belén Abarza.
Margot Loyola, yo no me quiero morir, por Francisco Herrera.
Oleanna, por Rodrigo Bazaes.
La trágica agonía de un pájaro azul, por José Miguel Carrera.

Composición musical destacada:
Teorema, por Pablo Serey.
Youtube, una historia de la humanidad, por Ricardo Zavala.
Oleanna, por Marcello Martínez.
Ópera, por José Manuel Gatica.
La trágica agonía de un pájaro azul, por Alejandro Miranda.

Interpretación musical destacada:
Sueño de una noche de verano
Happy End
Pobre Inés sentada allí
Acercando el universo, charla TEDatral
Numancia
Mención extra: Jemmy Button, ahora con la Orquesta de Cámara de Valdivia.

Sonido destacado:
El pago de Chile, por José Manuel Gatica.
Feos, por Benjamín Ortiz y Tomás Arias.
Un minuto feliz, por Fernando Milagros.
Las horas negras, por Gonzalo Rodríguez.
Realismo, por Juan Pablo Bello.

Banda sonora destacada: (o donde se devela mi lista de Spotify)
Demonios
Dark
La guerra de las matemáticas

Audiovisual destacado:
Feos, por Benjamín Ortiz y Tomás Arias.
Dark y Topografía de las lágrimas, por Pablo Mois.
Hija de tigre, de compañía La Laura Palmer.

Redes sociales destacadas:
Teatro Universidad Católica, por seguirme el juego.

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Ópera

Obra: Ópera
Género: Performance social scherzando

In un mare di delizie
Fanno l’anima nuotar.
Ma ho timor che sotto terra
Piano, piano, a poco a poco
Si sviluppi un certo foco.
Mario Hamlet-Metz

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Atto Primo: Diciembre 2016, Mansión De la Brioche. Una noche de verano.
La primera ópera que vi fue la producción de Keita Asari de Madama Butterfly. Desde entonces he sido un espectador interesado, aunque intermitente, de ópera. Este año hice algo que hace tiempo no hacía: Ir a la temporada completa del Municipal de Santiago (mi favorita fue Tancredo). Lo que me atrae de la ópera es su alto grado de artificialidad formal; al igual que los musicales y el patinaje sobre hielo. Me llama la atención que me entusiasme tanto ese Gesamtkunstwerk recargado, pero sospecho que la saturación escénica sobreoxigena las emociones. Lo otro que me entretiene de la ópera es su atributo de evento social. He ido aprendiendo a distinguir la fauna del Municipal: desde los melómanos que manejan con minuciosidad la trayectoria de cada intérprete (admito mi envidia y respeto) hasta los “turistas” que van sólo una vez (aquí se suman tanto los que bajan cándidamente desde sus comunas elevadas como los teatreros que fueron a Mahagonny pensando que iban a ver al Berliner Ensemble). Entonces cuando me enteré que el mismo equipo que hizo Concierto, iba a hacer un montaje sobre la historia de la ópera en Chile, las expectativas que se me preconcibieron fueron altísimas. Lo bueno es que esas expectativas fueron saltadas y superadas con indicada ironía e ingenio.

cartoon_ring-34cc3dd6758b2f56107c1d1e2d92409e31a5020f-s1600-c85Pablo Helguera, 2012

Atto Secondo: Agosto 2016, Mansión Peón-Veiga. Un país de sonrisas.
“¿Qué opinas sobre la gentrificación?”, le pregunté a Cynthia mientras esperábamos el ingreso a Ópera cuando se presentó el agosto pasado en Centro Nave. Mientras los espectadores seguían llegando en taxis, dos inmigrantes conversaban afuera de la Peluquería Francesa. Era como una versión contemporánea del inicio de My Fair Lady, cuando los asistentes a la ópera salen al barrio de Covent Garden; la agendada expedición cultural al obviado centro histórico. Era curioso que ninguno de los presentes en ese instante perteneciera completamente al barrio, puros visitantes jugando de local. Al entrar a la presentación los juegos de identidad geográfica persistirían: La compañía itinerante Pantanelli regresa al país tras un siglo de ausencia para remontar la ópera Lautaro de Eliodoro Ortiz de Zárate. Una ópera escrita por un chileno, sobre personajes araucanos (usando el léxico decimonónico) representada por un conjunto italiano. Durante la mediación introductoria entregada por los cantantes extranjeros, ellos demuestran un mayor interés y conocimiento sobre los pueblos originarios, debido a su investigación artística, que el público coterráneo. La cultura ajena siempre se ve más atrayente y la misma ópera ha potenciado esa fantasía por el exotismo. Luego comienza el espectáculo y la música activa su labor de guía, precalentando al oído con vocalizaciones corales y citas reconocibles del repertorio operático para después zambullirse de pleno en la fastuosidad sonora de influencia itálica, incluyendo su infaltable interjección de “Vendetta!”. Las melodías flotan en el tiempo así como las escenas fluyen en el espacio, interviniendo la distribución de los espectadores, quienes pronto se convertirán en participantes cuando llegue el intermedio y aparezca la anfitriona de la velada: Isidora Zegers, quien con su explosivo acento invita a la charla y la champaña.

cartoon_avant-5261194372d70d660b6fc73b1b5f640f2095f348-s1600-c85Pablo Helguera, 2013

Atto Terzo: 1902 (¿O mitad del siglo XIX?), Mansión Zegers. Un baile de máscaras.
Con la invitación al esparcimiento empieza la incitación idiomática. Fonema a fonema, un lenguaje aislado reconquista su territorio nativo, infiltrándose furtivamente en un hábitat del que ha sido excluído. Así en Ópera se sintetiza la conjunción de los dos trabajos anteriores de la compañía Antimétodo. De Concierto se replica la exploración de la sonoridad corporal y la efervescencia conductual que sucede en un acontecimiento musical, mientras que de Agnetha Kurtz Roca Method se mantiene la manipulación lingüística en una interacción conversacional. A esta dialéctica se le suma la inversión invasiva de las variantes sociales y regionales en el acto del habla, donde las lenguas romances son desterradas y los espectadores adquieren espontáneamente estatus de expatriados. La sensación de exilio es referenciada de forma reservada por el Va, pensiero de Nabucco, que suena en compás de vals para que los artistas animen a los asistentes a un ameno sarao. “Oh mia patria sì bella e perduta!”, pienso al sentirme en un universo paralelo, trasladado en un trastrueque intercomprensivo. Mientras danzaba con Doña Isidora, simpáticamente me interrogó en ese idioma ignorado. Me sentí tan aturdido, como Eliza Doolittle en el baile de la embajada, que sólo atiné a responderle diplomáticamente “Lo siento, no soy de acá”. Debería haberle contestado con un aria.

Funciones: Del 15 al 17 de diciembre y del 20 al 22 de diciembre, 20:30 horas, en Sala Agustín Siré de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile (Morandé 750, Santiago. Metro Plaza de Armas o Metro Cal y Canto).

Ficha artística:
Dirección: Ana Luz Ormazábal.
Dramaturgia: Ana Luz Ormazábal / Antimétodo, basado en textos de Lautaro de Eliodoro Ortiz de Zárate.
Composición Musical: José Manuel Gatica.
Elenco: Esteban Cerda, Diana Carvajal, Nicole Sazo, José Ignacio De Vries, Camila González, Manoj V. Mathai, Samantha Manzur, Macarena Rozic, Mariela Mignot.
Diseño Integral: Toro.
Jefe Técnico: Juan Anania.
Asistente de Dirección: Diego Nawrath.
Producción: María Belén Contreras.
Training Físico: Diana Carvajal.
Gráfica: Ultrapop.
Fotografía: Alexis Mandujano.

Falsificadores del alma

Obra: Falsificadores del alma
Género: Performance perceptual políglota

I always used to dream of the past
But like they say yesterday never comes
Sometimes there’s a song in my brain
And I feel that my heart knows the refrain
Silvio Rodríguez

falsificadoresFoto: @nnsoloquieora

I) Datta (El entierro de los muertos)
El fantasma de la orfandad recorre
Los falsificadores del alma. Un grupo de actores remedan una obra canónica de un maestro teatral del siglo XX, ya muerto desde hace tiempo. Al igual que los personajes bíblicos que mencionan e interpretan, apelan a una intervención divina ausente, usando esta recreación de la obra como tabla de salvación para la deriva emocional e intelectual. Para potenciar el rito de resurrección, entonan con entusiasmo canciones políticas de utopías pasadas. Porque siempre surge la necesidad de creer en algo; sólo que con lo que pasó durante 2016 se puede dudar qué ideales siguen en pie: el pueblo rechazó el progreso publicitado y la verdad se ganó un prefijo incómodo. Además la muerte estuvo tan presente que el duelo se volvió parodiable. El cambalache del siglo XX cayó constantemente en un silencio inquietante.

II) Dayadhvam (Un juego de ajedrez)
Visualmente, este montaje es el opuesto complementario de la obra anterior de la compañía Performer Persona Project. En Perdiendo la batalla del Ebr(i)o había una atmósfera nocturna de ensoñaciones etílicas, con un cielo estrellado de ampolletas colgantes y una indumentaria sobria y grisácea de apariencia elegante al borde del desarreglo. Esta vez prevalece la luminosidad en un ambiente de trabajo, demostrado por el piso pálido que está como si hubiera sido desgastado por el esfuerzo perseverante en los ensayos. El colorido del vestuario ahora es particular para cada intérprete, pero los tonos están atenuados y armonizados para que funcionen como colectivo. Aun en estas diferencias, ambas obras exponen una fraternidad masculina donde la energía de los intereses coexistentes establece una comunión inmediata.

reaccionfacebook-3Reacción ante las reacciones en cadena sobre un suceso noticioso. Facebook, 27/11/2016.

III) Damyata (El sermón de fuego)
Falsificadores del alma plantea interrogantes acertadas aunque escasamente recurre al lenguaje para ello. El uso sucesivo de idiomas distintos forma un murmullo multilingüe que obliga a comprender la comunicación desde otros sistemas de signos: la gestualidad de los actores, la tonalidad de sus palabras, su distribución espacial. Es en las frases atropelladas donde brota la camaradería y el humor; es en la distancia personal y la calma vocal donde se revela al director momentáneo del clan. Aun así, las acotadas oraciones en castellano destacan los temas importantes. Cuando se cuestiona la representación artística de la violencia, esto abre la reflexión para considerar también la relación del artista con la ética o incluso si dentro de un colectivo de creadores todos comparten realmente la misma escala valórica. Este problema es relevante porque parece que estamos ingresando a una época donde hay una competencia por la supremacía de la moral individual, cada uno atrincherado en su propia cámara de eco y desde donde las palabras se han vuelto balas locas.

V) Shantih (Lo que dijo el trueno)
Después de elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, un comentario artístico generalizado que flotaba en los muros digitales era que había que remontar a Brecht para de algún modo espantar a los espectros del populismo fascista y así evitar la repetición de la historia. Pero las obras de Brecht se presentaron este año en los escenarios más cómodos para la clase alta (Municipal de Santiago, Corpartes, Centro GAM) y no produjeron ningún escándalo social. Es más, fueron asimilados y hasta aprobados. Entonces se puede preguntar honestamente si aún sirven respuestas antiguas para preguntas actuales. El mismo dilema se manifiesta al final de esta obra, cuando uno de los discípulos decide discrepar con las enseñanzas del maestro porque comprende que no corresponden con su contexto nativo ni con su primera lengua. De cierto modo, ya no basta con que el arte sea autorreplicante, un laberinto de espejos referenciales, porque el horizonte de la historia se está divergiendo a un destino desconocido. Comienza el siglo XXI y más allá de los fragmentos orillados en las ruinas de nuestro presente ya no hay brújula, ni mapa ni GPS.

Funciones: Viernes y sábado, 21:00 horas. Domingo, 20:00 horas. Del 18 de noviembre al 18 de diciembre en Teatro del Puente (Parque Forestal sin número, entre puentes Pio Nono y Purísima. Metro Baquedano).

Ficha artística:
Compañía: Performer Persona Project.
Dirección: Claudio Santana Bórquez.
Elenco: Juan Pablo Vásquez, Vicente Cabrera, Braulio Verdejo, Freddy Araya, Felix Venegas, Eduardo Silva y Claudio Santana.
Diseño de espacio e iluminación: Matías Ulibarry.
Producción: Francesca Bono.